me vería a mi misma saludando con una mortecina sonrisa, con dos ojos pintados en la cara y con gesto de desolación. Sin ningún plan infalible que seguir para dejarlo fallar. Miras hacia abajo y solo ves dos pies descalzos, mientras entre tus manos gritan flores rotas.
No necesitas preguntas que respondan otros, yo ya he llegado a una conclusión.
Y no necesito besos que guíen mi camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario