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jueves, 20 de noviembre de 2025

Algunos pájaros cantan de noche,
solo unos segundos,
quizá se despierten
de sus sueños profundos,
para aplacar el ruido incesante,
que hacemos nosotros en forma de coche.

Algunas veces el ruido cesa,
y el silencio responde.


Si nuestra naturaleza es el viaje,
como es el canto para las aves,
Que puede ser tan importante,
Para no reposar lo que somos,
Para no dejar que el sueño reponga.


 Voy escuchando rap con los cascos,

Tengo la autoestima dañada,

Me siento precaria.

Tengo las medias rotas,

El pelo sucio,

La falda remendada

Y 10 euros en la cuenta bancaria.

Siento que me he pintado demasiado la cara.

Me duele la espalda,

Los pies,

Las entrañas.

Me quiero ir a casa.

Y decido salir.

Básicamente porque en la cama,

Nada se arregla,

Te lo digo yo, nada de nada.

trio

 Trio

Esta noche se amortiza con extraños,

y cartones de vino con la fecha vencida.

Una velada que no puede volverse muy larga

sin una visión entumecida.

Hoy recuento con bastante gracia,

todo lo que tengo,

y si soy sincera, les parece suficiente.

Me miro el reflejo, y me tengo entre dos que también beben.

Puedo verles.

Ver su tristeza envuelta en la mía.

La de él es larga y desganada,

La de ella un sin fin de espinas.

¿Verán borrosa la certeza que cuelga de mi?

¿La verán llorando?

¿La verán siquiera?

¿Qué estaba contando?

Que esta noche se amortiza con extraños.

Tres personas y tres penas,

Tres vasos, y tres sirenas,

que beben para no morir nadando.

Andando a casa nos hablamos.

Nos reímos,

Y hay algo en ese ambiente nocturno,

Que nos convierte en amantes.

Hay algo en las horas altas,

hay algo que pliega los apegos,

que destruye la tierra de los muertos,

y me convierte tanto en Julieta

como en Romeo.

Los miras sin saber quién son,

pero te parecen un todo inconmensurable.

Ese ambiente sexual que contamina el ron,

el tiempo parado de la noche,

las miraditas, los roces.

Beberte un licor de juventud tardía,

Joder,

Enamorarte a la vez de un chico y una chica.

Acabar cantando,narrando epifanias.

Acabar en una cama rodeada por cuatro brazos.

Esta noche se rescinde sin más contrato que el de la luz del día.

Dormir envuelta, revuelta, cachonda.

Ser de ambos y que los dos sean míos.

Joder,

Dormir entre dos desconocidos,

Joder

Y casi acabar haciendo un trío.

quise quise quise quise

 Te quise y te quise

Te quise y te quise

Y te quise.

Te quise siguiendo como te quise.

Y te tenía que querer de la misma manera

a como te quise.

¡Y cómo te quise!.

Te quise y te quise,

Y te quise

Hasta que “Te quise” dejó de tener sentido.

Dejó de tener sentido

seguir queriendo cómo te quise.

Quise dejar de querer como te quise.

Porque debía quererme como me quise.

Y para quererme querer sin parar

era primordial dejar

de quererte como te quise.

Para darle sentido a mi propio querer

Me quise y me quise

Y me quise.

Me temo que sí que te quise,

Me temo que hubo un tiempo que no me quise.

Porque no me quisiste como me querías

Me quisiste querer como querías.

Y por eso dejar de quererte,

Era quererme.

Y me quiero, me quiero

Y me quiero.

¡Y cuanto me quiero!.

Desde que hay un remanso

 Desde que hay un remanso

Desde que lo hay,

ya sabes, un remanso,

No suele haber paz.

Esa quietud tranquila

de lo que ha terminado

No se da entre estos cuerpos.

Hace que llora los vientos

ojos con forma de nubes,

son brillantes y oscuros,

El corazón de golondrinas

Con cola de flecha.

fragancia húmeda y templada,

 Os digo que es eso

En ese lugar,

Y momento,

Vi la inmensidad,

El vacío

Incluso el todo.

En el mar de tus ojos,

Vi el mayor infinito,

El camino más largo

El dolor más amargo.

Te vi tumbado y completo,

Desnudo,

Algo patético

Y enamorado.

1 día entre 100

En la cama de aquel hotel

Sentí la felicidad más eficaz,

Y cruel.

Nunca saborearé ese momento igual de perfecto

Me quedo con lo intangible

Y con el duelo,

Me has quitado mAdrid

Me has quitado la gracia MAdrid,

Me has quitado la risa,

Me has traído la pena MAdrid,

Me has pintado de gris

Que yo me solía reír,

Anda que no me reía MAdrid

Pero de tanto tiempo que tardo

Ya no sé ni a donde tengo que ir

Me miras si,

Me miras pero de lejos MAdrid,

Tengo el corazón deshilachado

Y no he encontrado un descosido

Que me preste ni dos hilos

para amarrarlo

Ando remendando con canciones,

y silbidos.

Antes

Antes me pasaba por la mente miles de formas de perdonarte,

De quitarle El Hierro fundido al asunto,

Todo soldado a mi cuerpo, como capad de cera caliente vertida unas encima de otras, fraguada al aire,

De mil colores

Con gotas y ojerones petrificados sobre la triste figura que decidiste encriptar y desfigurar

Poco a poco, lentamente

Es pesado

Cuando me olvide de ti, tú me habrás olvidado hace ya bastante tiempo.

Cuando me olvide de ti,

Tú me habrás olvidado hace ya bastante tiempo.

Decidirás el enfado.

¡Me olvidé de ti!


Imagina.

Ya no podría darte amor,

aunque quisiera,

esa cursi forma de corazón

se convertiría en una pena larga y plana.

Me encajaría facilmente, esta nueva figura

si no te quisiera.


Pero me seguiría quedando la pena,

Larga y plana,

Pero maldita sea,

¿Cómo puede ser que no me acostumbre

a esta nueva ficha?

Pasa el tiempo y nada.


Como se me puede romper el corazón todos los días,

¡Maldita figura!

Es agónico.

Lento.

Con arista,

Y que hago tan mal para que no cese.

Que hay en mis mecanismos que no consigo que rueden,

si ya la siento esta pena.

Larga y plana.


¿Por qué no consigo olvidarme?

Por qué aún sabiendo que no eres bueno

Sigo queriendo que me quieras

Y como no puedes

Me siento,

y espero.

Dramático pero cálido:

 Dramático pero cálido:

Entre la tranquilidad de los desconocidos,

Se reconocían varias verdades,

que yacían muy profundas,

Escondidas entre el llanto y el olvido.

Eran caras familiares de un pasado pretencioso.

De un tiempo alejado, que encajaba más bien poco,

con lo que yo estaba construyendo.

Más abajo en los pilares de mi yo más rastrero,

Podía vislumbrar cachos esparcidos, pero muy pequeños.

No fue como el fuego, o las bombas,

No eran fuertes estallidos y después la calma.

Se parecían a un pellizco para despertar de un sueño.

Pero están ahí, en frente de ti, mirándote con la misma cara,

pero que expresión tan diferente a entonces.

Que curioso.

¡DEJÁD EN PAZ A LAS NIÑAS!

 Andaba pensando

Y pensaba ,

que aquí no llega tu mirada,

que me juzgaba.


Sabes mujer:

mujer mayor

¿Por qué piensas

que tú eres mejor ?

¿No debería ser

que pensases en mi como si fuera tú?

Que no sé si sabes que juzgar,

es volver.

Y que tú , fuistes yo.

Que alguien te miró

como has mirado tú:

¡Mal!

¡Peor!


Querría que fuésemos las dos

una misma fuerza

que mira directa

hacia el futuro.


¡DEJÁD EN PAZ A LAS NIÑAS!

No me sirve

 Yo no he nacido,

para ser excepcional.

Solo soy una persona que navega por el mundo

y que nadie quiere darle puerto.

Hay una extraña mezcla en el destino,

o en lo aleatorio de la vida,

que determinadas cosas se juntan para darle al mundo un nuevo logro.

Yo no siento en mi perímetro ese polvo

que llaman milenario y de asteroides caídos.

Desde bien joven ando buscando un trabajo

que me guste y disfrute,

pero no he encontrado nada más que trabajos donde debo servir,

servir a otros que les va mejor que a mi.

Y con el tiempo esa sensación

de servidumbre me hace sentirme peor.

Nadie me dará un despacho donde pensar,

o un aula donde conversar,

o un estudio donde experimentar.

Solo tengo esta servidumbre

y mi malestar

Y me digo que hay potencialidad

de transformación en el malestar.

En sentirse en el sitio incorrecto.

Porque vas a ir a buscar otros caldos.

12 veces por la mañana

He renacido.

Con esta van 12 veces esta mañana.

He renacido 12 veces

Me he dejado morir un poco

He negado despertarme, pero la sed me agobia.

Joder, estoy seca.


He renacido como la cigarra.

Más bien he despertado, al oir el agua contra el suelo.

Me he desenterrado,

pensando que era verano.


Yo que iba a cantar al sol,

¡Y está lloviendo!

¡Qué me ahogo!


Otra vez me muero,

bueno,

me he dejado morir un poco.

Y he llorado.


Al menos con tanta melancolía.

he regado la tierra de mis patas

y a dos luces que he vuelto a ponerme en pie como una planta.


Joder, estaba seca.

Vaya domingo de mierda

Vaya resaca.

El cuento de un suicida.



 Hola mamá

No te preocupes.

Yo estoy bien.



No he querido decirle a nadie que me marcho. Pero hace mucho tiempo que me quería ir.

Quería visitar este lugar del que hablan los pájaros.

Es bonito y extraño en su justo equilibrio.

Hay árboles de todas las estaciones,

algunos tienen hojas pequeñas y de un verde tan compacto que parece azul.

Veo ramas contorsionarse y nudos en las cortezas desnudas,

puedo ver flores invernales y hojas de un dorado metálico y cobrizo.

Es muy hermoso.

Me recuerda su perfume a un verano tranquilo.

Yo aquí también revoloteo mostrando mis plumas.

No me contengo por la mañana, y como ser alado trino, canto, grazno y silbo.

Rompo el cielo, alto, arriba, giro y hago piruetas, me poso en una nube, y ¡fium! Me dejo caer en picado.

No te preocupes, porque aquí soy un ser alado, y puedo parar en seco, antes de tocar el suelo.

martes, 4 de noviembre de 2025

Los despiertos y los durmientes

Los despiertos

Siempre me gustó
mirar por la ventana,
ver las luces encendidas
en medio de la noche.

Pensar en todas esas vidas
que, al igual que la mía,
pedían un cambio,
porque estaban despertando.

Despiertos en la madrugada,
mirando la calle,
haciéndose preguntas
sobre cómo pertenecer
a los durmientes.

Siempre me gustó
mirar por la ventana,
ver las luces encendidas
en medio de la noche.

Pensar en todas esas vidas
que, al igual que la mía,
pedían un cambio,
porque estaban despertando.

Despiertos en la madrugada,
mirando la calle,
haciéndose preguntas
sobre cómo pertenecer
a los durmientes.

Siempre me gustó
mirar por la ventana.
Ver las luces encendidas
en medio de la noche,
como pequeños pensamientos
que se resisten a dormir.

Pienso en todas esas vidas
que, igual que la mía,
piden un cambio.
Vidas que despiertan
mientras el resto sueña,
que buscan su lugar
en el silencio de las calles.

A veces me pregunto
cómo hacen los durmientes
para no sentir el peso
de tantas preguntas.
Cómo logran cerrar los ojos
sin temerle al mañana.

Y entonces imagino
que quizás, mañana,
la luz de mi cuarto
no siga encendida.
Que por fin pueda dormir,
porque mañana —
por fin —
será de día.

Dame un minuto

Dame un minuto

Dame un minuto,
solo uno,
para ponerme triste,
fatalista, incluso.

Doloroso como un quiste,
y negro lo veo todo.
¿Por qué llega el cansancio de golpe,
y sin previo aviso?

Ya no tengo pies,
ni tengo manos,
ni el cuerpo se me sostiene,
soy este aire que me falta.

Por eso, amor, déjame ser etérea,
deja que esta melancolía
me atraviese donde estaba el pecho.

Y no los desates todavía.
Déjame fingir estos nudos,
que ayer aún eran cuerpo.

Por eso, dame un minuto,
uno para ponerme triste.

Deja que sea piedra,
y pueda hundirme un poco,
ser frágil como un copo
entre tus manos tibias.

Solo necesito un minuto
para considerarme triste
ver cómo me vistes,
rodeándome con tus brazos.

Sí, sí que estoy triste,
por eso dame un minuto, amor,
solo uno.