Voy a hacer del maquillaje mi propia pintura de guerra,
así cuando me ponga la ropa se convertirá en armadura.
Entre ambos mi mente será un jardín con las vallas torcidas,
Y con toda la paz de mis puños abiertos, del aliento y el descanso de cada batalla, crecerán los árboles.
La risa será entonces himno,
mis piernas la bandera de aquellos que van hacia delante.
Entre ellos correrá la sangre,
colmando un recipiente creado amargamente por los días duros,
desbordándose y rompiendo de ira la impotencia que me aletarga,
y en aquel paraje inundado,
nacerán nuevos brotes.
La ansiedad de un niño educado, y restringido,
será enterrado en un verde profundo,
y salvaje, como el de un niño perdido.
Cobrará entonces sentido,
aquellas consecuencias jerárquicas,
que los adultos imponen con su:
“Lo tienes prohibido”
Y como una rama que atraviesa el asfalto,
o el colorido paisaje que nace en el fango,
Entenderé que en la adversidad también nacen,
las cosas bellas, así como las fuertes.
Cuando con mis propias decisiones ,
gane la última batalla,
de mi propio tratado de independencia,
nacerán las flores