Me dejaste con las manos vacías,
el corazón pesado,
con la mente lejos,
y el alma a pedazos.
Pero estoy hecha de hierro fundido y hojarascas.
Me hundo y floto.
Me dejaste con las manos vacías,
el corazón pesado,
con la mente lejos,
y el alma a pedazos.
Pero estoy hecha de hierro fundido y hojarascas.
Me hundo y floto.
Las palabras más dolorosas,
No son tristes, son ajenas.
Son la semilla de las dudas que aparecen en la cama.
Son el quizás, el puede, el luego.
Son el juego indiferente de quien puede pero no quiere.
Y eres tú sentada expectante a quien llega después a ti.
Son las amargas esperas.
¿Quien ama espera?
Y desespera. Porque todo nuevo intento es desesperado.
Es la paciencia la virtud de los desamparados.
Las tan bonitas excusas que se destapan con el tiempo, como el polvo que soplan en las pelis sobre ese libro viejo que cuenta una historia maravillosa.
Aunque ese final feliz no es el tuyo. Tu solo eres el que mira palabras de otros amores que no son el tuyo.
Solo eres un tipo en un desvánlleno de mierda, mitificando todas las desventuras de tu vida.
También diría que el amor es impaciente, como quien devora un libro para llegar a su final.
Y entonces llega el quizás, el puede, el luego.
Y te retuerces pensando en como volver a los primeros capítulos, volverte papel y ser estáticos.
El amor es envidioso, terco, caprichoso.
Tumbaría a un ejército de amigos, si hiciera falta le cortarías los brazos al abrazo de tu padre, bailarías sobre la tumba de tu propia autoestima.
El amor es un demonio que enferma tus buenos hábitos y destruye la cordura.
Es la talentosa tortura del tiempo que pasa entre dos hechos.
Cuando te enamoras y cuando te das cuenta de que debes dejar de estarlo.
Y desde esa tristeza infinita,
Desde todos los traumas subyacentes en cada mala cara.
Está ese atisbo de paciencia más que de esperanza, más que de calma.
La espera al cambio,
La espera al retorno.
Pero el amor es lineal y doloroso. Nunca retrocede, incluso cuando decidimos perdonar,
Estamos esperando a perdonarnos a nosotros.
Mi cabeza busca excusas,
para seguir hablando contigo,
para seguir prendada de ti.
Y yo que me intento quitar.
Y me quito.
Siento el mono.
Quiero decirte ,¡Qué te quiero!
Pero estás lejos.
Hoy mientras buscaba una nueva excusa,
Me di cuenta que ni quedaban a la altura.
Que no había razones de peso.
Que todo quedaba bien lejos.
Lejos de ti.
Y yo que me intento quitar.
Que peligro de adrenalina.
Que susto los recursos de los recuerdos.
Como pesa todo lo bueno.
Que liviano lo malo.
Pareja de mano para el rey de corazones,
Todo empezó con la carta del jóker.
¿Dónde vendían las cartas del quinto palo ,
las miraditas del sexo,
o la cara de póker?.
Baraja bajo la mesa,
rompe mi suerte.
¡Qué en el tapete, yo quiero perderme
entre el revoltijo de tus bonitas excusas!
Baraja, baraja,
rey de corazones.
A ver quien saca carta más alta.
El farol más brillante.
Corta y reparte,
todas las opciones en una sola mano.
¿Qué dices que te ha tocado?
A mi ser la ciega más grande.
Tú dices que pasas,
yo también te lo paso.
Tres cartas levantas,
y yo tres engaños.
Dos tréboles negros,
tres picas clavadas.
¿Tú que escondes bajo la mano?
Pareja de damas.
Una está lejos, la otra te aguarda.
¡ Y que perdí todas mis fichas!
¡Por ti yo apostaba!
Ganaste el juego con las cartas marcadas.
Pero al final fuiste tú,
quien me regaló la baraja.
Palomita negra,
manitas atadas,
arrierito embustero,
árbol de raíz.
Alas del duelo,
formas de esparto,
carta marcada,
Sábanas tibias,
marinero de Portugal,
agua de mar.
Cencella de invierno,
botella de vidrio,
ginebra y cenagal.
Tierra sin dueño,
heridita de guerra,
costra sin sal.