Hoy he salido de nuevo,
He visto lejano ese sol que no calienta,
Tal como si el o yo, no perteneciésemos al mismo mundo.
He hecho un llamamiento a los habitantes de mi planeta,
Mientras me ponía los cascos,
Para escuchar esa música depresiva que aconseja mis ambiciones.
Me he visto de nuevo a mi misma,
Chocando contra el suelo, sangrando.
He visto a mi padre llorando,
He visto a mi madre comenzando de nuevo,
He visto a mis amigos con los vasos llenos y las miradas vacías,
Sentados en una mesa donde solía estar yo.
Todos parecen ser de otro planeta, en el que no consigo aterrizar.
En mis imágenes ninguno me salva,
En las suyas quisieran hacerlo.
Les he visto a todos. Pero ellos no consiguen verme cuando pido auxilio.
Mientras divago noto el cuerpo muy lento,
Y mis ojos se posan en cosas muy pequeñas en las que nadie se fija.
Cosas muy hermosas, pero demasiado diminutas.
Vuelvo a preguntarme porque me siento así:
Me enfado con tanta facilidad que termino estando triste.
No tengo razones.
La razón he sido yo, todo este tiempo.
Como no concluir, que el aterrizaje es el único modo de llegar a los demás.
Para decir que he estado todo este tiempo, justo aquí.
Y que estoy triste.
Tanto que se me ha hecho un hueco, por el que me estoy cayendo.