Hay flores en los surcos,
por donde pasa el tren.
Allí nadie las pisa, y son felices,
porque las observan desde el andén.
Colmando su vanidad
Y su desdén.
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domingo, 25 de septiembre de 2016
De pie
Estás de pie sin decir nada.
Yo prefiero normalizarme,
pero no sucede.
Y hay una especie de norma
que no me concede,
un solo segundo para hablarte,
y descubrir que éstas pensando.
Esconderme,
y rebuscar en las preguntas que quisiera hacerte.
Y que nunca hago.
Ahora supongo que no hay suficiente tiempo.
O noche.
Para comprender si en tres días hacen falta tantas dudas.
Imagino que no.
Porque pasará otro año.
Volveré a pensar que deberías haber sido tú,
cuando hablemos desde la distancia
y la prudencia
de quienes tienen cosas pendientes.
Y seguramente seré yo quien responda, a toda pregunta incoherente.
Todo lo que podría haber pasado, pero que nunca sucede.
no.
Tendidas dos manos sobre el suelo empapado,los ojos secos y llanos,y los labios formados, en un pozo oscuro y apagado,Que recitan con extrañas maneras la poesía del renegadoQue se vale solo de una palabra que ya tantos y todos, hemos escuchado.Que ya existía cuando el mundo fue por primera vez negado, y ha muerto tantas veces a manos de un sí profundo.Sirve a todas las cosas, siendo dueño de todas ellas.Rey de barcos y botellas.Amante de gatos y doncellas.
No puedo decirle a los elementos que se sometan a mi voluntad.
No puedo decirle al hierro que se doble,
ni a la piedra que se rompa,
ni al viento que se mueva.
Pero siento que
hoy soy invencible,
inmortal,
y que el tiempo me brinda las cosas al alcance de mis manos.
Para que creen,
para que destruyan,
para dejar mi huella,
y así no morir jamás.
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