Vistas de página en total

viernes, 16 de octubre de 2020

La araña

Hay una araña en las tuberías de mi cuerpo.
Con sus sedas hace nudos,
que tensan mis cavidades
durante la noche, y no me duermo.

No hay estrellas, ni ventanas,
por las que trepar al mundo.
La habitación velada por sus hilos,
brilla con un gris de plata.

Las trencitas de mi pelo,
me amarran a la cama,
donde con sus ocho patas,
ocho males me devoran.

Las lágrimas como rocío,
enmarañadas a mis pestañas,
tejen pequeños surcos en lo sucio de mi cara.
La araña se bebe ese agua,
y deja la sobrante en los pozos de su telaraña.

Cuando por fin se hace de día,
y llega la mañana,
la araña hiberna en los huecos de mis penas.
para salir de noche, 
 y engarzarse con sus sedas.






miércoles, 14 de octubre de 2020

En demolición.

 Vaya mierda de día, 

vaya mentira cayendo en miércoles.

“Hola” es de hoy una larga despedida. 

Y de tanta agua que he derramado:

He acabado en demolición.



martes, 6 de octubre de 2020

La última vez del primer amor, mi amor:


Cuanto tiempo invertido en algo para dejarlo terminar, eso estarás pensando, ¿verdad?. Cuanto amor que descansará en lo que algún día llamaremos recuerdos.

Hay tantas formas de empezar...

Nuestra manera fue con aquel collar en forma de árbol, aquel que llaman el árbol de la vida, y que poco a poco dejamos marchitar. Cuantas maneras de comenzar, destinadas a terminar de una única manera.

Esta es mi última carta, la última caricia que recibirá tu amor hacía mi.

Ya no volveré nunca más.

Decir que ya no puedo más sería subestimar mi desgaste, porque podría dejarme llevar, y estos pensamientos me consumiesen.

Lo cierto es que esta carta no quiero exponer los problemas que teníamos, o echarte la culpa de todas tus faltas, o excusar todas las mías, para dejarlas como ciertas, porque las palabras se las lleva e viento, y al papel el tiempo, y eso está bien.

En realidad solo quería despedirme de una manera corpórea, que no supusiese verte, ya que con toda certeza eso supondría comenzar esta relación desde todo lo malo que nos llevó a terminarla, para más tarde volver a este mismo lugar.

Odio este lugar.

Tomar esta decisión es como arrancarme una pieza de mi misma, y sentir que no voy a volver a encajar. Pero aunque no quiera hacerlo, sé que es lo que debo hacer. Lo tengo que hacer para mi. Por mi.

Y seguir hacía delante.

Hemos levantado un muro alrededor de la ciudad que construimos los dos, y que ha sido devastada por malas decisiones. Siento que vivimos en bandos opuestos: lo que tu quieres y lo que yo necesito.

No puedo seguir esperando un tratado de paz, porque jamás hemos defendido la misma bandera.

Eres y serás el amor de mi visa, mi primer amor. Hemos aprendido mucho juntos, pero hace tiempo que me he dado cuenta de que no somo amigos, que no compartimos la vida, y mucho menos el futuro.

Lo siento si te he hecho sufrir con esta decisión, espero algún día me perdones. Sinceramente me encantaría que el amor que sentiste hacía mi no se convierta en odio. Deseo que seas tan feliz como yo quería hacerte, pero que no pude hacer realidad.

Espero que no se te olvide que te quiero, pero que desde hoy ya no lo haré por encima del amor que debo sentir hacía mi.

Hoy comenzaré a curarme. A abandonar nuestro lugar de amor y guerra. Me rindo. Aunque eso suponga el reconstruirme de cero.

Adiós mi amor. Adío, pero esta vez para siempre.