Con sus sedas hace nudos,
que tensan mis cavidades
durante la noche, y no me duermo.
No hay estrellas, ni ventanas,
por las que trepar al mundo.
La habitación velada por sus hilos,
brilla con un gris de plata.
Las trencitas de mi pelo,
me amarran a la cama,
donde con sus ocho patas,
ocho males me devoran.
Las lágrimas como rocío,
enmarañadas a mis pestañas,
tejen pequeños surcos en lo sucio de mi cara.
La araña se bebe ese agua,
y deja la sobrante en los pozos de su telaraña.
Cuando por fin se hace de día,
y llega la mañana,
la araña hiberna en los huecos de mis penas.
para salir de noche,
y engarzarse con sus sedas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario