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martes, 7 de julio de 2015

-¡Quiero que la encontréis!- La voz rebotó por el salón hasta la puerta como un rugido en una cueva. Haniel esperó a que los vigilantes saliesen en fila y sin hacer ruido antes de pisar la alfombra del salón. Suspiró.
-Querido, deberíais estar más tranquilo.- Elienai posó una mano gentilmente sobre la de su prometido.- o malentenderán tus acciones.- Alan gruñó mientras negaba con la cabeza.
-Mi señor.- Haniel regaló una perfecta reverencia a Elienai.
-¡Querido amigo!- El futuro rey se levantó extendiendo los brazos y una amplia sonrisa.- ¿Cuándo has llegado?
-Hace tan solo unos minutos.- Sonrió. Alan bajó los escalones con soltura quedándose a la altura del alquimista.- Será mejor que hablemos en un lugar más discreto, parecéis agitado.- Alan asintió y miró a Elienai aun sentada majestuosamente en el trono.

-Nos veremos después mi amor.- Ella le despidió con la más flagrante de las sonrisas.

lunes, 6 de julio de 2015

PUENTE VILLARENTE.
Crecen amapolas, justo al lado del bordillo,
lo empañan todo de rojo, y luego se mueren. 
Cuando ando baila mi vestido, 
hipnotizando al sol, con su vaivén.
Ha terminado Julio, y el sol esta en lo alto.
Me traspasa los zapatos,
el calor que se ha pegado en el asfalto.
Hay río fresco y viento seco,
chopos altos, y tiempo muerto.
Hay un delfín verde, que solo ha probado el agua de piscina. Un puente de Roma. Un caño roto y una fuente. Prados verdes, y vacas denominación Gelita.
Por la noche no se encienden bien las farolas, 
pero se pueden ver las estrellas en los tejados,
cerca de un barco hundido, que jamás surcó las olas.
A lassie se le han roto las dos patas,
alguien le echó la maldición de la porcelana,
entra gente en casa que no llama,
le visitan, le zarandean y se largan.
En la mesa de piedra, no ha terminado la guerra.
Viven niños atrincherados tras la lavanda y los brotes de bambú,
los proyectiles son de pino o de manzana,
que siempre acaban flotando en una charca de tortugas de color azul.
"Zapatito blanco , zapatito azul, y te la pochas tú..."
Caminan de la mano todas las bromas pesadas,
casetas de ladrillo y fogatas de palillos.
A ninguno de nosotros nos pararon las alambradas.
Hay bares con cristales estallados, 
gente que los barre y acaba detenido

Exploradores de caminos, con cartones de vino y bailes pegadizos.
Ha llegado tantas veces el verano, 
y como si de cartas se tratasen,
ha cambiado los momentos por recuerdos evocados.

Crecen amapolas, justo al lado del cartel,
donde en letras negras se atreve a poner: 
"puente villarente".

. Gracias, y os quiero.

Se necesitan dos vidas enteras para alcanzar a entender
porque hoy soy lo que quiero ser,
y mañana decido odiar mi propia creación.
Con la única excusa de esconder
lo que era antes y su rectificación.
Son demasiado largos los caminos que quiero recorrer,
demasiado grande mi orgullo para obedecer,
sendas de tierra que han pisado, antes que yo, otros pies.
Y encima caer,
El espejo no reconoce quien es quien,
cuando la mayor de las mentirosas,
ha esculpido para engañarse a si misma la más maestra de sus obras.


mayonesa

-Eh mayonesa, recuerda una cosa que tengo que decirte, Emile no va a volver, más te vale que riegues tú sus plantas.
-No tiene plantas
Pues las compras- Se rió.
-También puedo llevarle las cosas y vivir aquí.-Se contoneó tres veces antes de caer al suelo.
-También- Sonrió mostrando todos los dientes- pero eso de llevarle las cosas te va a costar, porque le he matado.- Mayonesa no se sorprendió y de la risa floja que le entró vomitó. Se arrastró con las manos, lo más lejos que pudo del charco.
-Como puedes estar metido tan temprano.- Dio tres pasos y le miró.- a ti no va a hacer falta matarte, te vales tú solito.
-Eres mi hermano.- Se apoyó contra la pared y se sorbió los mocos con ayuda de la mano. Temblaba. 
-El ketchup.- El comentario solo le hizo gracia a él, Mayonesa entornó la mirada, intentando enfocarle.- Además- Se puso de cuclillas y le agarró del pelo.-papá quiere que te salve, y esas mierdas sentimentales.
-T-tú nunca haces caso a papá.
-¡Mira!- rió inocentemente- no eres tan subnormal como yo pensaba-Le escupió.Cambió el gesto automáticamente, lanzando una mirada cruel.-¿Estas enfadado? el hecho de matar a tu marido no ha sido algo personal.
-¿Cómo sabes...?
-¿Qué os casasteis la semana pasada?- Le cortó. Se levantó con energía, sacó un pañuelo de seda cuidadosamente doblado del bolsillo de su chaqueta y se limpió la cara con cuidado. Volvió a sonreír ampliamente, como un niño.- Bueno, ese ha sido mi regalo de bodas.-Dobló el pañuelo con esmero.- Al fin de al cabo, Emile era un niño malo, con el hocico metido en asuntos de mayores. Pero eres mi hermano.- Sacó unas pastillas blancas del interior de un paquete de plástico. Todas.-Y retrasé un poco su muerte, más que nada para que pudiera llegar a tiempo a su boda.- Volvió a reír. Mayonesa miró con deseo las pastillas e intentó levantarse sin éxito.- Tranquilo hermanito, son todas para ti. Un regalo - Puso las pastillas en el pañuelo y lo posó en el suelo, cerca del marco de la puerta.- Bueno- Se llevó un dedo a la boca, burlándose.- me llevaré una para el camino.- Cogió una.- ¡Pero cuidado! son fuertes, sólo una antes de comer y otra después de cenar.- Rió y luego suspiró.- Qué público más duro tenemos esta mañana.-Se comió la pastilla y el crujido invadió el cuarto.- No me guardes rencor, es que mi amigos, tienen una especial fijación con los periodistas entrometidos.- Levantó los hombros sonriente.-Ya me voy,y deberías cuidarte un poco, estás horrible, cualquiera diría que somos gemelos.- Se fue. Y sin saber que la cuarta hija del teniente de la plaza sur, se escondía tras las cortinas. Excepto los pies. Con una grabadora encendida.
-Te tengo- susurró.
-Te matará.- Dijo mayonesa con las pastillas en la mano.
-Y a ti.- Las señaló. Salió de las cortinas pisando el charco de vómito.- ¡Joder! que asco.- Arrastró el pie por la moqueta con nerviosismo.
-Emile ha muerto.- Dijo como si ella no lo supiera.
-Emile era gilipollas, le conocía desde la facultad,. Yo llevo más tiempo detrás del cabrón de tu hermano, y todavía no sabe ni que existo.
- Pues asegúrate de que siga así.- Ella asintió y miró a Mayonesa con lástima.
-Me voy.
-¿Ya tienes lo que necesitas?.- Se comió todas las pastillas.
- Sí.-Dijo solamente, y se fue.