Se necesitan dos vidas enteras para alcanzar a entender
porque hoy soy lo que quiero ser,
y mañana decido odiar mi propia creación.
Con la única excusa de esconder
lo que era antes y su rectificación.
Son demasiado largos los caminos que quiero recorrer,
demasiado grande mi orgullo para obedecer,
sendas de tierra que han pisado, antes que yo, otros pies.
Y encima caer,
El espejo no reconoce quien es quien,
cuando la mayor de las mentirosas,
ha esculpido para engañarse a si misma la más maestra de sus obras.

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