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martes, 7 de julio de 2015

-¡Quiero que la encontréis!- La voz rebotó por el salón hasta la puerta como un rugido en una cueva. Haniel esperó a que los vigilantes saliesen en fila y sin hacer ruido antes de pisar la alfombra del salón. Suspiró.
-Querido, deberíais estar más tranquilo.- Elienai posó una mano gentilmente sobre la de su prometido.- o malentenderán tus acciones.- Alan gruñó mientras negaba con la cabeza.
-Mi señor.- Haniel regaló una perfecta reverencia a Elienai.
-¡Querido amigo!- El futuro rey se levantó extendiendo los brazos y una amplia sonrisa.- ¿Cuándo has llegado?
-Hace tan solo unos minutos.- Sonrió. Alan bajó los escalones con soltura quedándose a la altura del alquimista.- Será mejor que hablemos en un lugar más discreto, parecéis agitado.- Alan asintió y miró a Elienai aun sentada majestuosamente en el trono.

-Nos veremos después mi amor.- Ella le despidió con la más flagrante de las sonrisas.

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