PUENTE VILLARENTE.
Crecen amapolas, justo al lado del bordillo,
lo empañan todo de rojo, y luego se mueren.
Cuando ando baila mi vestido,
hipnotizando al sol, con su vaivén.
Ha terminado Julio, y el sol esta en lo alto.
Me traspasa los zapatos,
el calor que se ha pegado en el asfalto.
Hay río fresco y viento seco,
chopos altos, y tiempo muerto.
Hay un delfín verde, que solo ha probado el agua de piscina. Un puente de Roma. Un caño roto y una fuente. Prados verdes, y vacas denominación Gelita.
Por la noche no se encienden bien las farolas,
pero se pueden ver las estrellas en los tejados,
cerca de un barco hundido, que jamás surcó las olas.
A lassie se le han roto las dos patas,
alguien le echó la maldición de la porcelana,
entra gente en casa que no llama,
le visitan, le zarandean y se largan.
En la mesa de piedra, no ha terminado la guerra.
Viven niños atrincherados tras la lavanda y los brotes de bambú,
los proyectiles son de pino o de manzana,
que siempre acaban flotando en una charca de tortugas de color azul.
"Zapatito blanco , zapatito azul, y te la pochas tú..."
Caminan de la mano todas las bromas pesadas,
casetas de ladrillo y fogatas de palillos.
A ninguno de nosotros nos pararon las alambradas.
Hay bares con cristales estallados,
gente que los barre y acaba detenido
Exploradores de caminos, con cartones de vino y bailes pegadizos.
Ha llegado tantas veces el verano,
y como si de cartas se tratasen,
ha cambiado los momentos por recuerdos evocados.
Crecen amapolas, justo al lado del cartel,
donde en letras negras se atreve a poner:
"puente villarente".
. Gracias, y os quiero.
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