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viernes, 28 de junio de 2013
martes, 25 de junio de 2013
Horchata en vena.
No es la primera vez hoy que me encuentro mirando al techo, estirada por completa en la cama y con los pies en la almohada, con los ojos como platos y la mirada dispersa. Aburrirse debería ser delito en días de verano. Cuando el calor seco de una ciudad pequeña y vacía, te cala por completo, y hace que tu mente joven divague en lugares lejanos, lugares mejores. Sueles preguntarte una y otra vez sobre temas estúpidos. Encerrada pudiendo salir, es aun peor. ¿ Que mejor sitio que casa en un día así?. Y para colmo, sola.
hago planes para mañana, que seguramente no cumpla. Porque cuando el aburrimiento se intensifica te defiendes con la pereza y el sueño. Yo no soy ninguna canción triste y melosa.
Pero si dudas en preguntar, deberías escuchar, siempre estará internet.
hago planes para mañana, que seguramente no cumpla. Porque cuando el aburrimiento se intensifica te defiendes con la pereza y el sueño. Yo no soy ninguna canción triste y melosa.
Pero si dudas en preguntar, deberías escuchar, siempre estará internet.
martes, 18 de junio de 2013
No son palabras bonitas, son palabras sinceras, música.
>>Tu música influye algo extraño en mi cuerpo, se me eriza el pelo y siento escalofríos.Y mis ojos tienden a cerrarse, no lo puedo evitar. Me gusta demasiado para concentrarme en otra cosa que no sea tu voz, y sus palabras. Y de repente lo mucho que te quiero se mezcla con lo mucho que te admiro. Me cautiva. Eres simplemente una obra divina, de talento natural. Y si hay algo de lo que esté segura es de que si la suerte te sonríe, te extenderás como un fuego en un día seco sobre un bosque grande y verde.Ya lo verás>>
lunes, 17 de junio de 2013
Pan y miel para el café-
Que lo piensa de verdad. Y me acusa de irresponsable, de impulsiva, de implacable. Se siente semejante a mi, y somos tan distintas, pero es cierta una cosa: ambas, somos buenas mentirosas- Ella por creer sus propias mentiras, y yo por hacer que las demás las crean.
-Doy por terminada esta conversación, me voy.
-Doy por terminada esta conversación, me voy.
jueves, 6 de junio de 2013
Hasta mañana, razón de "siempre claro"
Ni un hola, ni un adiós, ni un hasta luego o hasta nunca. Una llamada en espera, que espera, espera, espera, espera.
Con total indiferencia, como a mi me gusta.
¿Pero ya son las doce?.
Se me ha hecho tarde entre el humo de las velas.
Cierro la mente, y abro bien los ojos. -Que raro-
Me he quedado dormida, con los sueños apagados.
Con total indiferencia, como a mi me gusta.
¿Pero ya son las doce?.
Se me ha hecho tarde entre el humo de las velas.
Cierro la mente, y abro bien los ojos. -Que raro-
Me he quedado dormida, con los sueños apagados.
Por que ya te has acostumbrado, a que rueden sin querer.
Cuando más triste estás, es cuando menos te das cuenta.
miércoles, 5 de junio de 2013
La luz.
Y entonces dejé de preguntar y de contar, de repetir y asentir. Y me decidí a ser yo misma.
Quizá me arriesgara mostrando, en buena parte, todo lo que yo era, sin dejar resquicios que rebañar después con un beso. Pero había de apostar por mi misma, y tal vez así, algún día aceptase que soy lo que soy, y punto. Sin llegar a torturarme por las mil imperfecciones.
A lo mejor había sido un error, creer que era demasiado para alguien como yo, desde el principio. "Es una persona normal" me repetía temblando. Tenía que dejar de temblar, y empezar a actuar.
No había una clave, ni un punto, en la que una persona empezase a fijarse en otra, ni a quererla, o a desearla. Yo creía que se construía lentamente, por causas, por cadenas de sinsentidos, que ni yo misma comprendía. Y que hasta llegar a un desbordante conflicto sentimental, no entendí del todo, que mi carne, estaba a prueba de rendición, de mentiras e inyectada por impulsos. Y que sin querer, se me encendió la luz.
Quizá me arriesgara mostrando, en buena parte, todo lo que yo era, sin dejar resquicios que rebañar después con un beso. Pero había de apostar por mi misma, y tal vez así, algún día aceptase que soy lo que soy, y punto. Sin llegar a torturarme por las mil imperfecciones.
A lo mejor había sido un error, creer que era demasiado para alguien como yo, desde el principio. "Es una persona normal" me repetía temblando. Tenía que dejar de temblar, y empezar a actuar.
No había una clave, ni un punto, en la que una persona empezase a fijarse en otra, ni a quererla, o a desearla. Yo creía que se construía lentamente, por causas, por cadenas de sinsentidos, que ni yo misma comprendía. Y que hasta llegar a un desbordante conflicto sentimental, no entendí del todo, que mi carne, estaba a prueba de rendición, de mentiras e inyectada por impulsos. Y que sin querer, se me encendió la luz.
martes, 4 de junio de 2013
P1. S.DyG
-¿Y tu hermana?- Llevaba dos bebidas en las manos.
- Ha dicho que tenía un asunto urgente que atender. Que volverá luego cuando la música empiece.
-¡Pero quedan aún tres horas para el solsticio!- Hizo un esparaban y tiró un poco de bebida.- ¡Espera! ¿Dónde crees que vas?.
-Tenía pensado irme. Odio esta maldita fiesta.
-Y que haré yo aquí solo.
- Lo que tu veas- Respondí cortante.
-No me puedo creer que sigas áspera por juegos de niños.
-¿Yo?. Tan rencorosa me creéis como por estar enfadada por seis años.
- ¿Qué es entonces?
- Simplemente, no me agradáis. Nada en absoluto.
-¿Y se puede saber por qué?- Me eché a reír.
- Sois burlón, clasista, prepotente, arrogante y mujeriego.
- Y vos, una niña malcriada, que cree saber más de lo que en realidad sabe, y que juega a hacer la dama.
-Yo no juego.
-Esos trapos y un poco de maquillaje no os hará más bella. El perro flaco, es flaco con lazo y sin el.- Me dí media vuelta y empecé a caminar.
-¡Esperad! He sido muy grosero, y me disculpo. No pretendía ofender a tu sinceridad.
-Parece que no os gusta oír la verdad.
-Te equivocas, bien mirado me gusta, que alguien me diga que soy algo más que un trozo de carne de menor alcurnia. Os parecéis a vuestra hermana en eso..- Hice una mueca de aburrimiento- Escuchadme, Ielene me oculta lo que los demás dicen de mi. Intenta no herir mis sentimientos. Pero estoy muy enterado y muy harto. Harto de ser el perro fiel de la princesa, de ser el hijo de mi padre. Quiero mis propios méritos.
-Al parecer escondéis algo.
- Eres lista para tu edad. Guardo esto con cautela. No quiero despedirme de tu hermana.
-¿Te vas?
-Voy a preparar mi formación para el ejército, volveré siendo alguien. Enorgulleceré a mi padre y juraré lealtad a tu padre. Lucharé junto a mis señores y junto a tu hermano.
-Dime algo, ¿amáis a mi hermana?.
-Por supuesto. Pero no me miréis así, hay muchas formas de amar, y si cierto es que la guardo el mayor respeto, no sé si es amor o cariño.
-Guardaré el secreto. Pero quiero un favor a cambio.
-Decirme.
-Hay un chico llamado Rodimer Even, alistado en filas. Cuidad de él.
-Te doy mi palabra.
-Espero que valgan más que tus besos.
-Ambos dos, si son dados de verdad, son valiosos.
-Confío en que así sea.
-Así es.-Y me robó un beso..
- Ha dicho que tenía un asunto urgente que atender. Que volverá luego cuando la música empiece.
-¡Pero quedan aún tres horas para el solsticio!- Hizo un esparaban y tiró un poco de bebida.- ¡Espera! ¿Dónde crees que vas?.
-Tenía pensado irme. Odio esta maldita fiesta.
-Y que haré yo aquí solo.
- Lo que tu veas- Respondí cortante.
-No me puedo creer que sigas áspera por juegos de niños.
-¿Yo?. Tan rencorosa me creéis como por estar enfadada por seis años.
- ¿Qué es entonces?
- Simplemente, no me agradáis. Nada en absoluto.
-¿Y se puede saber por qué?- Me eché a reír.
- Sois burlón, clasista, prepotente, arrogante y mujeriego.
- Y vos, una niña malcriada, que cree saber más de lo que en realidad sabe, y que juega a hacer la dama.
-Yo no juego.
-Esos trapos y un poco de maquillaje no os hará más bella. El perro flaco, es flaco con lazo y sin el.- Me dí media vuelta y empecé a caminar.
-¡Esperad! He sido muy grosero, y me disculpo. No pretendía ofender a tu sinceridad.
-Parece que no os gusta oír la verdad.
-Te equivocas, bien mirado me gusta, que alguien me diga que soy algo más que un trozo de carne de menor alcurnia. Os parecéis a vuestra hermana en eso..- Hice una mueca de aburrimiento- Escuchadme, Ielene me oculta lo que los demás dicen de mi. Intenta no herir mis sentimientos. Pero estoy muy enterado y muy harto. Harto de ser el perro fiel de la princesa, de ser el hijo de mi padre. Quiero mis propios méritos.
-Al parecer escondéis algo.
- Eres lista para tu edad. Guardo esto con cautela. No quiero despedirme de tu hermana.
-¿Te vas?
-Voy a preparar mi formación para el ejército, volveré siendo alguien. Enorgulleceré a mi padre y juraré lealtad a tu padre. Lucharé junto a mis señores y junto a tu hermano.
-Dime algo, ¿amáis a mi hermana?.
-Por supuesto. Pero no me miréis así, hay muchas formas de amar, y si cierto es que la guardo el mayor respeto, no sé si es amor o cariño.
-Guardaré el secreto. Pero quiero un favor a cambio.
-Decirme.
-Hay un chico llamado Rodimer Even, alistado en filas. Cuidad de él.
-Te doy mi palabra.
-Espero que valgan más que tus besos.
-Ambos dos, si son dados de verdad, son valiosos.
-Confío en que así sea.
-Así es.-Y me robó un beso..
La carta a la más triste del mundo.
La carta más triste nunca escrita.
Un monólogo de miradas.Una sonrisa torcida.Un leve suspiro.
La habitación a oscuras. Y por la ventana un rayo de luz que ilumina tus mejillas.
Tus ojos entornados., Tu cabeza vuelta, mirando hacía otro lado.
Un muro en una colina. Una puerta. Un candado.
Un resquicio de esperanza que se ha ido.
De reojo, tus pupilas contra las mías.
Entonces, muestras la llave que escondías.
Un nudo. Entrañas. Fuego y cenizas. La llama se prende.
Arde a dentelladas.
Mordisqueando recuerdos que pretenden.
Y siento que mi mente ya no es mía, que mis manos quieren rozarle, y mis labios salvaguardar las distancias, pero más tarde.
Se mezclan mis sentidos en un punto. Y se hace muy pequeño el mundo.
Centrándose en su cuello.
En los mechones de su pelo. En sus hombros. En su torso. En sus orejas.
En su respiración medida. En la mía entrecortada.
Bajo mis párpados. Hago un gesto sosegado. Refrenando mis deseos. Aplacando mis impulsos. Y pienso. Hay una parte de odio en el amor que profeso.
Una locura incontrolable.
Salvajes ganas de arrancarle. De forzarle. De morderle. De quererle hasta matarle.
Que sea mío.
Pero no puedo.
Agacho la mirada. Y me digo. Y dudo. Y no me respondo.
Hay un combate. Se hende un puñal. Me resisto. Me agoto. Desisto.
Cierro la ventana. Cae la luz. Salgo de la habitación. Subo la colina. Traspaso el muro. Cruzo la puerta. Cierro el candado. Tiro la llave.
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