Ni un hola, ni un adiós, ni un hasta luego o hasta nunca. Una llamada en espera, que espera, espera, espera, espera.
Con total indiferencia, como a mi me gusta.
¿Pero ya son las doce?.
Se me ha hecho tarde entre el humo de las velas.
Cierro la mente, y abro bien los ojos. -Que raro-
Me he quedado dormida, con los sueños apagados.
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