No es la primera vez hoy que me encuentro mirando al techo, estirada por completa en la cama y con los pies en la almohada, con los ojos como platos y la mirada dispersa. Aburrirse debería ser delito en días de verano. Cuando el calor seco de una ciudad pequeña y vacía, te cala por completo, y hace que tu mente joven divague en lugares lejanos, lugares mejores. Sueles preguntarte una y otra vez sobre temas estúpidos. Encerrada pudiendo salir, es aun peor. ¿ Que mejor sitio que casa en un día así?. Y para colmo, sola.
hago planes para mañana, que seguramente no cumpla. Porque cuando el aburrimiento se intensifica te defiendes con la pereza y el sueño. Yo no soy ninguna canción triste y melosa.
Pero si dudas en preguntar, deberías escuchar, siempre estará internet.
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