Tengo nombre de canción,
de dedicatoria póstuma,
de antiguas glorias.
De mujer divina,
de prostitución,
De pólvora y revolución.
De droga y prohibición.
Huelo a regla, a vino
a guerra. Pero también a madre.
Soy piedad y redención.
Es como la madera, la sangre y la estaca.
Las lágrimas o el nácar.
Soy la contradicción,
entre lo amable y lo macabro,
Lo fugaz y lo sombrío.
Lo que es simple y lo retorcido.