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jueves, 9 de mayo de 2019

Maria

Tengo nombre de canción,
de dedicatoria póstuma,
de antiguas glorias.

De mujer divina,
de prostitución,
De pólvora y revolución.

De droga y prohibición.
Huelo a regla, a vino
a guerra. Pero también a madre.
Soy piedad y redención.

Es como la madera, la sangre y la estaca.
Las lágrimas o el nácar.
Soy la contradicción,
entre lo amable y lo macabro,
Lo fugaz y lo sombrío.
Lo que es simple y lo retorcido.

Perdona.
Es que me han dado encontronazo,
esa vieja canción que habla de mí,
Va sobre amor, y habla de mí.
Las palabras son cercanas,
cómo si tú mismo las hubieras escrito, con mi nombre en tu mente.
Hablan de desamor y hablan de mí.