Vistas de página en total

sábado, 29 de noviembre de 2014

La chica resaltada como "Noche en un rellano de Madrid"

No querría contarle a los desconocidos que conocí a mi amor una noche cualquiera, en la que no hacía demasiado frío y las calles aun tenían huellas de lluvia, que yo estaba borracha y que perdimos el último metro, acabando al final en un bar en el que pagué por escuchar una música horrible, que además bailé, y un chico-mucho más borracho que yo- hizo cumplidos a mi pelo recién teñido, luego le di la espalda para que se fuera, y que volvió. Alicia decidió empezar a hablar con un chico mucho mayor que ella-no tengo ni idea de porqué- y que terminamos hablando con sus amigos, y yo le conocí sin querer, y justo después le presenté a Daiana (ninguno hizo mucho hincapié en conocerse). 
Para colmo, a las tres en punto encendieron la luz, yo le pegué el segundo trago a la petaca de ginebra, y la guardé furtivamente en el bolsillo (Me manché la falda nueva), al final terminamos en yendo por el medio de Gran Vía a un garito, al menos fuimos hablando, " Eres de Valladolid,¿en serio?" pero dejando todos los tópicos y prejuicios fingidos, conseguí que te fijases en mi. Me gasté el dinero de todo el mes en entrar a una discoteca, y Alicia desapareció ( encima que fue culpa suya).
No tengo ni idea como, oí un " ¡Cambio de pareja!" y empezamos a bailar juntos- eras un pésimo bailarín- pero me encantó tu voz rota cantando canciones antiguas, algunas las cantamos juntos. En fin, al separarme de ti en un baile nos besamos, casi como si fuera sin querer, y fue un beso perfecto, entre el sabor a ginebra, a whisky  y a ti. No pudimos contener, lo que fueron una ronda de besos desmedidos contra una pared repleta de vasos que rompimos- adiós a las copas de consumición a cinco euros- y mis amigas se sentaron y sus amigos desaparecieron, y decidí hacer lo mismo con él en dirección a la calle. Nos dimos besos furtivos y caí en tu altura perfecta para que recibieras besos en el cuello. Luego a mi casa en metro, pero de tantos besos nos pasamos de parada, y a su hotel en tandas de sus labios contra los míos. Que pelo más suave entrelazándose en mis manos heladas. Y en el metro conocimos al más borracho de la noche que nos confundió con una pareja de tres años enteros- ojalá- y él descubrió que tenía dieciocho, yo que tenía veinticinco. Siete años son muchos años, pero nos dio igual y descubriendo que no había habitaciones en los hoteles yo me negué a hacerle pagar cuarenta años, y fundimos el rellano.Yo abría los ojos para ver los suyos cerrados, Nos encendimos demasiado para separarnos como si nada cuando oíamos el ascensor, Las ancianas a veces asomaban la cabeza, al final entre tantos, dijo que ahi no nos podíamos quedar y tu me arrastraste hasta la habitación dende estaban tus amigos y en el espejo vi mis ojos rojos y mi cara de zombie-por los dioses del cielo-
Luego cuando me acompañó a la parada, nos reservamos pocas frases para regalar al otro, yo no quería marcharme, yo quería dormir con él, y le solté " esto es nuevo para mi, nunca he hecho algo así" y tu con desdén soltaste "Que honor ser el primero" me di cuenta que yo era una cria en tu comparación, y pareció darte igual, yo parecí ser solo una "noche en Madrid" ¿cuantas veces habrías hecho algo así?
Le sentí perfecto, y te di un beso, resalté de nuevo eso, le di mi numero, él un toque y nos despedimos, pero le detuve y le besé. 
Sentada en los asientos azules del metro de barras verdes, comprendí que podría ser él, y que seguramente sería la única noche que me permitiría besarlo como si fuera mío. Que no lo sería jamás y que seguramente no le volvería a ver, y rompí a llorar, inundada por una tristeza que no comprendí.
Porque nunca supe ponerme unos límites que no dudaba en propasar. maldita sea, podría haberle querido si no supiera que se iría las dos y cuarto en punto en un tren hacía Valladolid, que yo solo era para él un desliz en una noche fuera de casa, que él a mi no( en resumen).
Y porque no quería contar a los desconocidos una historia así, nunca serás mi amor, nunca seré tu amor, no vas a protagonizarme. 
No pienso quererle.
¿Cómo solía llamarse el personaje de aquel libro?
¿Kip por poco?Sí. "Kip por poco"
Maldición.
¿A caso no ves que creía estar esperándote a ti?
¿A caso no sé que no vas a estar en el metro mirándome?
¿A caso existe aquel?
Maldición


sábado, 15 de noviembre de 2014

Para todas aquellas cosas, que nos desencajan.)

Para aquellas cosas que nos desencajan, que se nos desencajan:

Por si alguien lee esto (si es que alguien lo lee), y no me conoce (si es que alguien me conoce lo suficiente), mi despertar no es como el que la gente suele tener, yo no me enfado al despertarme, no me emboto al despertarme, no me duermo al despertarme, no me invito a despertarme...
Yo me despierto con la mandíbula desencajada.
(Cada mañana)
Al principio, duraba días el dolor, y por arte de magia en un momento, con un crujido ensordecedor, volvía todo a su sitio (hasta la mañana siguiente).
Luego queriendo desesperadamente que el dolor amainara, me retorcía la cabeza en pos de medicina, a veces simplemente persistía todo el día, embotando mi oído derecho y sin que yo pudiera abrir la boca ni para bostezar. Otras, funcionaba y se encajaba, haciendo que los pinchazos se turnaran, (hasta la mañana siguiente).
Finalmente, conseguí que mi mano fuera lo suficientemente diestra para que, cada mañana, nada más levantar los parpados, y notara el dolor, encajara mi muñeca en el hueco que se tiende entre la garganta y el mentón, con la cara levemente torcida, y empujara hasta que sonase  "clack", y bendito "clack". El dolor solo me hacía agonizar unos minutos (hasta la mañana siguiente).

Pero esto no ha convivido conmigo desde siempre, solo desde que estoy preocupada, y mi dientes rechinan, frotándose unos contra otros con ganas, como si mi boca no quisiera contar nada de lo que mi mente quiere hablar, y al final se enquista, y me duelen los crujidos, los pinchazos, los bostezos...
Lo bueno, es que el dolor, así como viene, se va, pero las preocupaciones no. Y yo por la noche soy menos dueña de mi, y enarco la mandíbula hasta que necesite engrasarse.
Mi boca lo intenta, pero no todas las veces lo consigue, y sin querer, mientras sueño, alguna preocupación se escapa entre los dientes rellenando los huecos del silencio.Yo no recuerdo haberlo dicho, pero mi boca fiel de mi, me aconseja cada mañana:
"Calladita, estás más guapa"

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Donde paramos el mundo

Como se esconden tus diminutos ojos cuando sonríes. La forma patosa en que se mueven tus pies. La delicadeza con la que abres tu mochila de cuero, y la vuelves a cerrar. La voz suave y los gritos tres tonos más abajo. Los suspiros exasperados a mis comentarios. Tu humor agridulce. Tu lengua viperina. Y tu ironía. Tu maldita ironía. Esa inaguantable tranquilidad con la que miras la vida, y si embargo estás a mil millones luz de mi, que intento alcanzarte con mi impaciencia, pero no lo consigo.

Tú eres mi igual en el mundo. Eso es algo muy raro, creer que de verdad alguien está en completa conexión contigo, que puedes hacer cualquier cosa, contar cualquier cosa, perder cualquier cosa, y seguir exactamente igual.
Todo gira, y tú consigues parar mi mundo, para que pueda respirar.
Y ahora no estás, y a veces me ahogo.


Todo se pausa en un instante, y tú con tu ironía, tu maldita ironía.

(Pero como la hecho de menos).

pero nunca más.

Podría bajar del escenario con incertidumbre. Pero nunca más.
Podría perder la dignidad sin decir nada. Pero nunca más.
Podría decidir odiar. Pero nunca más.
Podría elegir pelear. Pero nunca más.
Podría tirar los besos en un portal. Pero nunca más.
Podría buscar los parecidos. Pero nunca más.
Podría decidir que sí. Pero nunca más.
Podría no sentir nada. Pero nunca más.
Podría mentirme. Pero nunca más.
Podría rechazarte en el ascensor. Pero nunca más.
Podría decidir que no.Pero nunca más.
Podría volverme loca colgada del teléfono. Pero nunca más.
Podría envolver mis sentimientos en papel y lanzarlos lejos. Pero nunca más.
Podría evitar las manos frías una y otra vez. Pero nunca más.


Y luego llegas tú, con tu abrigo negro, y tus zapatillas naranjas; Retirando tu mirada sin confesar el crimen, evadiendo las preguntas, sin respetar los límites. Desquiciando mi cabeza, sin saber si eres héroe, o eres villano. Con tu falta de modales y tus respuestas de caballero.
Y sin certeza de lo bueno a lo malo, araño la superficie sin que des nada a cambio.
Me revuelvo intentando acercarme para entenderte.
Podría ser que fueras él.
Pero nunca más.