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martes, 26 de enero de 2016

Las aspas del molino

Y que quería verte crecer y crecer contigo.
Y que quería volver y quedar contigo.

Y ahora ya no hay nada.
Hay orgullo.
Y lo terrible ahora parece lejano, aburrido.

Y lo que falta, es tan grande que la rabia,
se ha perdido.
Y se siente tan sola. Sin compañero.

Y lo fundamental ha caído. 
Al lugar donde se encuentran las cosas que no importan.
El olvido.

Y echar de menos ha perdido su eficacia.
Su sentido.
Porque lo practica a todas horas.

Y los recuerdos que aparecen,
hacen los segundos eternos,
los días efímeros.

Porque lo que quería, era verte crecer.
Y crecer contigo.
Y las "Y" griega le recuerdan a las aspas de un molino.

lunes, 25 de enero de 2016

LAS RESPUESTAS

Formula de forma acertada,
exactamente lo que quieras que te respondan,
y darás con la pregunta correcta,
y quizá la duda se rompa,
en otros tantos millones de interrogantes, 
que hagan de la corriente que ahora te arrastra,
un remolino que te ahogue.
Y la duda, ya no será duda,
será miedo.
Y creerás que las confesiones,
desembocan en el punto exacto,
donde descansa el veredicto
Pero tan solo hay una manera de seguir nadando,
sin que te arrastren,
sin que te ahoguen,
y es la sencillez de no decir nada,
de cuestionar sin que se note,
porque muchas veces la mentira,
es el mejor de los flotes.
Y que tiranía,
caer de nuevo
chocar con el dolor de la verdad
y no encontrar otra desembocadura que las lagrimas,
las cascadas, o la sal.
El dulzor de la lluvia en boca,
dando ilusión de nuevos comienzos
rozando el cielo con la ilusión más vana,
que las respuestas acallan, con su gota a gota.
Y cuando la tormenta amaina,
el sol sale,
pero parece lejano.
Que ninguna pregunta
para quien tiene el rostro empapado,
con su bonita respuesta,
seca los jirones de un corazón destrozado.

martes, 19 de enero de 2016

Ese tipo de amigos.

Un beso seguido de un bufido. Sin segundos para una mirada sincera, o una sonrisa nerviosa, solo silencio. Solo silencio.
-¿Cómo te has sentido?- Preguntó ella, al cabo de un rato.
-Vacío.- Respondió él, sin dejar de mirar al horizonte, aun sentado junto a ella, con las manos cruzadas, ambos derrotados.
-Sí- Y dejó un momento, para un largo suspiro- yo también. De nuevo quedó un silencio tranquilo, propio de quien piensa, no uno solitario, sino de ambos, lleno de compañía. Los dos pensativos, cavilando sobre las mismas cosas, de diferentes maneras, con otros nombres, pero igual en resultado. El resultado de su quietud interna, su sentimiento anodino.
-¿Será un castigo?- Dijo él, rompiendo el silencio con tres palabras en tono muy bajito, casi para sí mismo, casi para nadie en particular.
-De nosotros para nosotros mismos, imagino, pero no hay manera de…
-No, no.- La interrumpió, sin mirarla si quiera.- Un castigo, por algo que hicieron nuestras almas en otros cuerpos, ahora sometidas a su pago, en otra vida. En nuestra vida.- Ella soltó una carcajada sincera, y le miró de reojo, para luego asestar sus ojos de nuevo en la inmensidad.
-No digas bobadas. Que cosa tan terrible, habremos hecho para tal sufrimiento.- Más se refería a ella, y a él, a su actitud en general, que a otras cosas del destino.
-No tengo ni idea, sólo era un pensamiento.- Se estiró igual que un gato.- Sería idílico, ¿sabes?
-Que nos enamorásemos, ya.- Reveló sus pensamientos como quien abre una caja, y lee un papel.
-A eso me refiero, sería perfecto.- Asintió ofuscado, como si aún no lo comprendiese.
-Ya. Pero no hay nada en el mundo que sea perfecto.-Se escuchó a sí misma, sintiéndose estúpida por soltar obviedades.- Pero también sería, y seguro que estás de acuerdo, una maravillosa opción que simplemente no les quisiésemos.
-O que ellos nos quisieran a nosotros.- Y con ello, el silencio le interrumpió a él, y a ella, vengativo.
-Que caprichosa la vida.- Añadió ella, alargando las palabras- que de todas las opciones que tiene, escoge la peor de todas.- él volvió a bufar.
-Seguro que fue porque alguien le dijo lo que no tenía que hacer, y como hacemos todos, va y lo hizo.-Ella sonrió, se levantó, y se sacudió el pantalón.
-A la mierda todo.- Y finalizó su discusión.
-¿Dónde coño vas?- La miró por fin.
-Pues a dejarte solo, para que puedas llorar.- Ella sonrió abiertamente.
-Ja, ja- Soltó burlón. Ella se dio la vuelta y comenzó a andar.- Seguro que vas a contarle a tus amigas que por fin te ha besado un tío.- Gritó, para que ella le escuchase, ya en su lejanía. Y ella levantó el dedo corazón, sin si quiera darse la vuelta, como contestación.- Será gilipollas-susurró con una sonrisa en el rostro.