Y que quería verte crecer y crecer contigo.
Y que quería volver y quedar contigo.
Y ahora ya no hay nada.
Hay orgullo.
Y lo terrible ahora parece lejano, aburrido.
Y lo que falta, es tan grande que la rabia,
se ha perdido.
Y se siente tan sola. Sin compañero.
Y lo fundamental ha caído.
Al lugar donde se encuentran las cosas que no importan.
El olvido.
Y echar de menos ha perdido su eficacia.
Su sentido.
Porque lo practica a todas horas.
Y los recuerdos que aparecen,
hacen los segundos eternos,
los días efímeros.
Porque lo que quería, era verte crecer.
Y crecer contigo.
Y las "Y" griega le recuerdan a las aspas de un molino.
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