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martes, 19 de enero de 2016

Ese tipo de amigos.

Un beso seguido de un bufido. Sin segundos para una mirada sincera, o una sonrisa nerviosa, solo silencio. Solo silencio.
-¿Cómo te has sentido?- Preguntó ella, al cabo de un rato.
-Vacío.- Respondió él, sin dejar de mirar al horizonte, aun sentado junto a ella, con las manos cruzadas, ambos derrotados.
-Sí- Y dejó un momento, para un largo suspiro- yo también. De nuevo quedó un silencio tranquilo, propio de quien piensa, no uno solitario, sino de ambos, lleno de compañía. Los dos pensativos, cavilando sobre las mismas cosas, de diferentes maneras, con otros nombres, pero igual en resultado. El resultado de su quietud interna, su sentimiento anodino.
-¿Será un castigo?- Dijo él, rompiendo el silencio con tres palabras en tono muy bajito, casi para sí mismo, casi para nadie en particular.
-De nosotros para nosotros mismos, imagino, pero no hay manera de…
-No, no.- La interrumpió, sin mirarla si quiera.- Un castigo, por algo que hicieron nuestras almas en otros cuerpos, ahora sometidas a su pago, en otra vida. En nuestra vida.- Ella soltó una carcajada sincera, y le miró de reojo, para luego asestar sus ojos de nuevo en la inmensidad.
-No digas bobadas. Que cosa tan terrible, habremos hecho para tal sufrimiento.- Más se refería a ella, y a él, a su actitud en general, que a otras cosas del destino.
-No tengo ni idea, sólo era un pensamiento.- Se estiró igual que un gato.- Sería idílico, ¿sabes?
-Que nos enamorásemos, ya.- Reveló sus pensamientos como quien abre una caja, y lee un papel.
-A eso me refiero, sería perfecto.- Asintió ofuscado, como si aún no lo comprendiese.
-Ya. Pero no hay nada en el mundo que sea perfecto.-Se escuchó a sí misma, sintiéndose estúpida por soltar obviedades.- Pero también sería, y seguro que estás de acuerdo, una maravillosa opción que simplemente no les quisiésemos.
-O que ellos nos quisieran a nosotros.- Y con ello, el silencio le interrumpió a él, y a ella, vengativo.
-Que caprichosa la vida.- Añadió ella, alargando las palabras- que de todas las opciones que tiene, escoge la peor de todas.- él volvió a bufar.
-Seguro que fue porque alguien le dijo lo que no tenía que hacer, y como hacemos todos, va y lo hizo.-Ella sonrió, se levantó, y se sacudió el pantalón.
-A la mierda todo.- Y finalizó su discusión.
-¿Dónde coño vas?- La miró por fin.
-Pues a dejarte solo, para que puedas llorar.- Ella sonrió abiertamente.
-Ja, ja- Soltó burlón. Ella se dio la vuelta y comenzó a andar.- Seguro que vas a contarle a tus amigas que por fin te ha besado un tío.- Gritó, para que ella le escuchase, ya en su lejanía. Y ella levantó el dedo corazón, sin si quiera darse la vuelta, como contestación.- Será gilipollas-susurró con una sonrisa en el rostro.

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