Hay una muesca en mi diente izquierdo, pero no se ve. Yo lo descubrí mientras pensaba, llevándome las manos a la boca. Me sorprendí,porque nunca me había dado cuenta, y no recuerdo haberme roto el diente.
Es raro, darte cuenta de algo que lleva contigo tanto tiempo, y que te acompañará para siempre, es una bonita metáfora. Porque hay cosas que quieres que nunca tendrás, y que parece que su recuerdo te persigue; y sin embargo hay millones de detalles que recorren todo tu cuerpo, de los que no te has dado cuenta, y sigues exactamente igual. Es cosa de conocerse, supongo. Por eso, estaría bien, que olvidásemos todas las cosas que queremos, que nuca obtendremos y que nos duelen no poseer. Que se convirtieran en lunares,que cualquier día los descubrieras pintando tu cuerpo, que sonrieras pasmado, y que no fueran más que una sorpresa efímera.
Y un día en la cama, te recorrieran la espalda pulsando uno a uno y que la vanidad de ese dolor, no fuera más que una línea de puntos hacía el placer
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lunes, 23 de marzo de 2015
El As.
Yo solía tener siempre bajo mi lengua, tres malas preguntas, y bajo mi manga tres escurridizas respuestas. No me gusta en que me estoy convirtiendo, intento arrastrarme hasta otro camino distinto, pero solo consigo llegar al mismo punto. Y me duelen los pies de caminar, y me duele el alma de no llegar a ningún lado. Al pararme a descansar, veo como las cosas siguen raudas delante de mis ojos, y no puedo equiparar esa velocidad, por eso me imagino un botón de pausa. Me imagino pulsándolo, y que de repente, todo se para, y nada sigue hacia delante, nada retroceda hacia atrás, y todo tiene un lugar concreto, y que me da tiempo de respirar, que luego lo aprieto de nuevo, y el mundo se reanima con sus prisas a cualquier sitio, y absolutamente nada ha cambiado, pero yo he descansado y puedo seguir caminando.
Pero no existe tal botón, porque nunca se para, y si tú te paras, el tiempo te deja atrás con su devaneo. Yo estoy agotada, porque las penas pesan dentro, y no encuentro el lugar donde esconderlas y que paren para siempre. Porque nada se para, tampoco lo hacen las penas.
Pero no existe tal botón, porque nunca se para, y si tú te paras, el tiempo te deja atrás con su devaneo. Yo estoy agotada, porque las penas pesan dentro, y no encuentro el lugar donde esconderlas y que paren para siempre. Porque nada se para, tampoco lo hacen las penas.
SÚBITAMENTE.
A veces, me hace gracia el pensar que quizás, yo no soy nada más que el personaje común de una mala historia, y que alguien no para de reír cuando lee mi sufrimiento, que está inmerso en un libro que alguien escribió por mi, luego dejo de pensar en ello, porque si existiera de esa manera, sabrían lo que estaría pensando, y se darían cuanta de que lo sé todo, y quizá dejasen de leer mis estúpidas memorias, y yo, triste de mi, moriría súbitamente
lunes, 2 de marzo de 2015
El significado de "Malena"
El libro que ahora leo, dice que cualquier mago puede encontrarte, y forzarte a hacer cosas si sabe tu nombre, pero claro, un nombre es mucho más que las palabras escritas en un papel, es la forma en que lo pronuncias, y la forma en que lo escribes, la forma en que lo sientes, y la forma en que te llaman los demás. Y eso ya no es tan sencillo, porque es único. Pero tú te frustras al preguntarme:
-"¿Tú que piensas cuando piensas en mi?"
y yo digo un sutil- Malena, en Malena, -y como si pudiese dibujar tu cara tras el teléfono, repites fruncida:
-"Me refiero a qué crees que soy" Y con la mayor sencillez de la honesta palabra repito:
-Pues eres Malena.- Pero tú decides no entenderlo.
-"Ya sé como me llamo"- Dices exasperada. Y yo me limito a sonreír.
Tú que tanto escribes, que tanto lees, y que tanto sabes, pareces haber olvidado la definición que existe tras una palabra. También tu nombre es una palabra, una que define todo lo que eres, todo lo que no eres, lo que fuiste y lo que quieres ser. Y en el diccionario, si buscase tu nombre al lado de tu foto de ojos sonrientes pondría:
"Malena López García" y en mi enciclopedia personal, estaría subrayado, con miles de anotaciones para entenderte, para buscarte, para encontrarte.
Y ahora estás perdida, y no sabes lo que eres, pues me encantaría darte este libro con los miles de millones de nombres escritos, y que buscases tu nombre y lo encontraras, con millones de notas sobre lo que eres, y entonces dirías irritada : "¿Cómo va a saber un libro lo que soy o dejo de ser, si ni yo misma lo sé?". Y amiga mía, tendrías razón, porque en la vida no existen vendedores de enciclopedias personales, nadie puede saber lo que eres, nadie puede escribirlo, y a veces, es mejor, porque eso es lo hermoso de la vida, vagar perdida, y que derrepente, lo mandes todo a la mierda. Que sin querer te conviertas en algo nuevo, y olvides el pasado. Porque puede que jamás nos encontremos, ¿pero no decías que eras libre?, pues deja de seguir a otra persona, aunque sea "tu yo futura", y si la encuentras, que sea porque andas en tu camino, con tus propias decisiones y no buscando a otra vida.
Con esto te digo, que Malena no es solo un nombre, tu nombre, Malena es una persona, y es uno de mis tesoros más preciados. Y es imposible que estés perdida, porque de vez en cuando María, abre su cajita de tristeza, y allí está Malena para animarla, para llorar con ella, y siempre, siempre está. Siempre. Por tanto esperemos que nunca nadie encuentre tu nombre con todos sus secretos en un papel escrito, o podría caer en manos de cualquier mago, y robarte eternamente.
Mejor que sigas perdida, y que solo yo te encuentre de vez en cuando
-"¿Tú que piensas cuando piensas en mi?"
y yo digo un sutil- Malena, en Malena, -y como si pudiese dibujar tu cara tras el teléfono, repites fruncida:
-"Me refiero a qué crees que soy" Y con la mayor sencillez de la honesta palabra repito:
-Pues eres Malena.- Pero tú decides no entenderlo.
-"Ya sé como me llamo"- Dices exasperada. Y yo me limito a sonreír.
Tú que tanto escribes, que tanto lees, y que tanto sabes, pareces haber olvidado la definición que existe tras una palabra. También tu nombre es una palabra, una que define todo lo que eres, todo lo que no eres, lo que fuiste y lo que quieres ser. Y en el diccionario, si buscase tu nombre al lado de tu foto de ojos sonrientes pondría:
"Malena López García" y en mi enciclopedia personal, estaría subrayado, con miles de anotaciones para entenderte, para buscarte, para encontrarte.
Y ahora estás perdida, y no sabes lo que eres, pues me encantaría darte este libro con los miles de millones de nombres escritos, y que buscases tu nombre y lo encontraras, con millones de notas sobre lo que eres, y entonces dirías irritada : "¿Cómo va a saber un libro lo que soy o dejo de ser, si ni yo misma lo sé?". Y amiga mía, tendrías razón, porque en la vida no existen vendedores de enciclopedias personales, nadie puede saber lo que eres, nadie puede escribirlo, y a veces, es mejor, porque eso es lo hermoso de la vida, vagar perdida, y que derrepente, lo mandes todo a la mierda. Que sin querer te conviertas en algo nuevo, y olvides el pasado. Porque puede que jamás nos encontremos, ¿pero no decías que eras libre?, pues deja de seguir a otra persona, aunque sea "tu yo futura", y si la encuentras, que sea porque andas en tu camino, con tus propias decisiones y no buscando a otra vida.
Con esto te digo, que Malena no es solo un nombre, tu nombre, Malena es una persona, y es uno de mis tesoros más preciados. Y es imposible que estés perdida, porque de vez en cuando María, abre su cajita de tristeza, y allí está Malena para animarla, para llorar con ella, y siempre, siempre está. Siempre. Por tanto esperemos que nunca nadie encuentre tu nombre con todos sus secretos en un papel escrito, o podría caer en manos de cualquier mago, y robarte eternamente.
Mejor que sigas perdida, y que solo yo te encuentre de vez en cuando
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