Al despertar,
Todo parecerá de noche.
Haré un hueco en mis dos manos,
Un surco por el pelo,
Un pozo entre mis labios.
Y esperaré la lluvia.
Cuando ya cale la tormenta,
No se verá estrella.
Cerraré las palmas,
Coseré trenzas,
Cerraré la boca.
Mientras esperaré que amaine.
Y ya tendida,
Como una nube al sol: Gris y lejana,
Describiré mil formas,
Que con tal solana,
El chubasco sea solo eso,
Agua que seca.
Y ya no espere nada.