Vistas de página en total

sábado, 26 de septiembre de 2015

....................Primera aflicción: "...sin querer".......................................
Tú que no te has dado cuenta, pero piensa en ti cuando se corre.
Recorre las calles, y se para si pone tu nombre.
Ahora eres lo más parecido a un castigo.
Extraña, nada más que amigos.Un pronombre posesivo.
"Yo que preferiría ser tu abrigo"
A veces te recuerda haciendo cosas que jamás han ocurrido.Qué él jamás ha hecho.
(Después, se queda profundamente dormido)
Te ha querido, y te ha negado.
Le has hecho más fuerte en un segundo.
y con una sola palabra fue derrotado.
Has resucitado cuando pensaba darse por vencido.
Oye, fue el verdugo quien te salvó con un suspiro.
Ya conseguías escaparte, cuando de repente le has mirado.
Se ha puesto a pensar.
Nunca sintió nada parecido.
Hoy me han dado la carta en mano. Escritura fina, y precios razonables. Desde mi posición, podía disfrutar de la elegancia de tener el dinero justo. Mirada amable y una sonrisa sencilla.
-Quiero manteles de papel, y pinturas de colores. Una de esas luces de navidad enrollada al cabecero de mi cama, música para comer y conversaciones de miradas. No quiero besos a todas horas, quiero besos únicos. Muebles escasos y posibilidades por todas partes. Fotos de máquina de cualquier día de fiesta. Una habitación con libros. Y todos tus cuentos en mi cabeza. Mordisquitos y tres o cuatro perros, pero más tarde. Una terraza con plantas, para que yo no pare de soñar con un jardin, con una regadera de metal azul, y discutir porque se nos olvida regarlas. Prohibir el sexo en la cama. Y asaltar la nevera para hacer bizcochos a las 3 de la mañana. Una planta de marihuana, en la entrada, para que los vecinos piensen mal de mi. Un felpudo que ponga "prohibido llamar al timbre", una placa en la puerta que ponga "llame antes de entrar" y un timbre que dicte" use los nudillos". Y caerle aun peor a la del cuarto. Que haya una bañera sin cortina, y encharcarlo todo, que se noten las huellas de tus pies ,haciendo un camino de agua hasta el salón, y descubrir que te has quedado dormido escuchando el sonido del trafico. Cortinas hasta el suelo.
Quiero todo eso y más.
-¿Y para comer?
Si tuviera que contar que es México, no hablaría de sus aguas turquesas y cristalinas. Ni de los chiringuitos de playa. No repetiría lo hermosas que eran las pirámides que anuncian en los folletos de agencia, ni de como se siente nadar entre delfines. Recurriría al exponer mi desencanto con la belleza misma, maquillada por sombrillas y carritos de golf, la frialdad de estar obligado a seguir caminos vallados que te dicen a donde tienes que ir, y carteles de hacia donde tienes que mirar. La servidumbre y la hipocresía de la humildad con aire acondicionado, y el contacto con la naturaleza enjaulada.
Te contaría del calor asfixiante y la humedad pegajosa. De la forma tan amable en que sonríe la gente. La timidez sincera de las personas. La persistencia de la naturaleza contra el hombre. De los carteles verdes de las autopistas y de que vi a tres subidos en una moto. De la calidez con la que te acogen, y las picaduras de los mosquitos. El dolor de las quemaduras y el escozor del agua salada en los ojos. La sensación de agarrarte al las rocas puntiagudas cuando se acercan las olas, y que te asombre ver peces de colores. La sed, el sudor, y lo bien que entra el agua. Los resaltos de la carretera, y la plenitud que sientes al ver el mar. El cansancio de subir doscientos peldaños de roca vieja y despellejada, para llegar arriba de una pirámide donde le arrancaban el corazón a los hombres, y que todo el mundo se fije en la gente bajando de culo. La gratificante visión de la altura bajo tus pies, la brisa, y que tus ojos solo alcancen a ver selva allá donde miren. Y pensar, que quizá, todo tenga salvación.
Lo fina que es la arena, lo extraños que son los monos, y lo caro que están las cosas. Saber que nadas sobre cadáveres desechados, ducharte en medio de la selva, o que te robe el desayuno un mapache. Recurrir a andar descalzo, y que se te pegue el barro a los pies. Lo estúpida que es la gente a veces, y de las carcajadas de compromiso. Ver como te rescatan a siete metros de profundidad. El sabor dulce y pegajoso de la fruta y que descubrir que se puede poner picante hasta los helados.
De México me llevo las sensaciones, las privaciones, los lujos y las comparaciones. La belleza de las pequeñas cosas, las que te faltan y las que requieres. Las experiencias y la lejanía.
Mañana volaré al otro lado del mundo, mi intención es quedarme allí a vivir. Pero mis padres aun no lo saben. Me escaparé y viviré en el hotel un tiempo, robando comida y excusándome con las pulseritas de colores. Luego me recogeré con los pies descalzos, y decidiré que nunca tengo buenas ideas.