Estás de pie sin decir nada.
Yo prefiero normalizarme,
pero no sucede.
Y hay una especie de norma
que no me concede,
un solo segundo para hablarte,
y descubrir que éstas pensando.
Esconderme,
y rebuscar en las preguntas que quisiera hacerte.
Y que nunca hago.
Ahora supongo que no hay suficiente tiempo.
O noche.
Para comprender si en tres días hacen falta tantas dudas.
Imagino que no.
Porque pasará otro año.
Volveré a pensar que deberías haber sido tú,
cuando hablemos desde la distancia
y la prudencia
de quienes tienen cosas pendientes.
Y seguramente seré yo quien responda, a toda pregunta incoherente.
Todo lo que podría haber pasado, pero que nunca sucede.
No hay comentarios:
Publicar un comentario