Los despiertos
Siempre me gustó
mirar por la ventana,
ver las luces encendidas
en medio de la noche.
Pensar en todas esas vidas
que, al igual que la mía,
pedían un cambio,
porque estaban despertando.
Despiertos en la madrugada,
mirando la calle,
haciéndose preguntas
sobre cómo pertenecer
a los durmientes.
Siempre me gustó
mirar por la ventana,
ver las luces encendidas
en medio de la noche.
Pensar en todas esas vidas
que, al igual que la mía,
pedían un cambio,
porque estaban despertando.
Despiertos en la madrugada,
mirando la calle,
haciéndose preguntas
sobre cómo pertenecer
a los durmientes.
Siempre me gustó
mirar por la ventana.
Ver las luces encendidas
en medio de la noche,
como pequeños pensamientos
que se resisten a dormir.
Pienso en todas esas vidas
que, igual que la mía,
piden un cambio.
Vidas que despiertan
mientras el resto sueña,
que buscan su lugar
en el silencio de las calles.
A veces me pregunto
cómo hacen los durmientes
para no sentir el peso
de tantas preguntas.
Cómo logran cerrar los ojos
sin temerle al mañana.
Y entonces imagino
que quizás, mañana,
la luz de mi cuarto
no siga encendida.
Que por fin pueda dormir,
porque mañana —
por fin —
será de día.
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