Yo no he nacido,
para ser excepcional.
Solo soy una persona que navega por el mundo
y que nadie quiere darle puerto.
Hay una extraña mezcla en el destino,
o en lo aleatorio de la vida,
que determinadas cosas se juntan para darle al mundo un nuevo logro.
Yo no siento en mi perímetro ese polvo
que llaman milenario y de asteroides caídos.
Desde bien joven ando buscando un trabajo
que me guste y disfrute,
pero no he encontrado nada más que trabajos donde debo servir,
servir a otros que les va mejor que a mi.
Y con el tiempo esa sensación
de servidumbre me hace sentirme peor.
Nadie me dará un despacho donde pensar,
o un aula donde conversar,
o un estudio donde experimentar.
Solo tengo esta servidumbre
y mi malestar
Y me digo que hay potencialidad
de transformación en el malestar.
En sentirse en el sitio incorrecto.
Porque vas a ir a buscar otros caldos.
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