Omblicuo10 de febrero, a las 22:17
A veces me preguntaba, como serían las cosas cuando ya no estuviera aquí, y me costaba imaginármelo...supongo, que todos nos creemos demasiado importantes. Nos parece que nuestra casa no puede ser la misma si no estamos para sentarnos en nuestro sillón. Que el bar donde desayunamos ya no puede ser el mismo si no estamos ahí para mojar el churrito en el café. Pensamos que cuando morimos la vida se va a detener, que va a hacer un alto, para digerir que ya no estamos. Pero no es verdad, el mundo no se para. Sigue su marcha sin nosotros. Y lo único que cambia, es el tamaño de tu nueva casa, una caja de uno ochenta de largo y medio metro de ancho, a doce palmos de profundidad, donde la humedad y las lombrices, son tu única compañía
No hay comentarios:
Publicar un comentario