Para Jorge, espero que te guste:)11 de abril, 2012, a las 01:20
"CUENTOS DE VIEJAS"
Una vez, existió un país. Pequeño. Diminuto. Minúsculo. Digamos pues, que era, pero sin llegar a ser. Tenía por bandera, un palo tallado-cochambroso, ruinoso, podrido y torcido madero-que sostenía un harapo a cuadros rojos y blancos, atado con alambre. No llegase a tener emblema ninguno.Y aun así, permanecía orgulloso y recto, a cualquier desventura, mas si soplaba el viento, ondeaba, como cualquier otra. Se posicionaba, justo enfrente de la única casa,de esa insignificante nación-que no abarcaba más de veinte metros alrededor-."Única casa",posada,sin mucha gracia en el centro,con el tejado de pizarra y las paredes empedradas.Además de vieja,claro está.Con un poyo en la entrada,carcomido por las termitas,el moho,y la humedad.Entre tanto os preguntareis cuantos osados viviesen allí,como almas en pena;mas cierto es,que solo osa una añosa señora,encorvada,canosa,infecta e ida.Con la piel arrugada,llena de manchas;las manos engarrotadas,perfil aguileño,de rostro verrugoso-Más bruja que vieja,pensaras tú-.Mas, aun así su mueca era amable y ensanchaba una enorme sonrisa.Cada mañana la anciana,con bastón de avellano en mano,andaba despacito hasta el poyo y se sentaba.Miraba las flores, los pájaros,la higuera,las nubes...sin más compañía que un perro-por llamarlo algo,porque era más un saco de huesos que un canino-jadeaba al andar,( y ya ni ladraba).Y así se pasaban los días,tranquilos,meditabundos.
Gran país, con duques y marquesas,provincias,ciudades y pueblos.Abarcante del lado de un río a la punta de otro,con bosques ,lagunas y desiertos.¿Qué más podía pedir un rey?.Dueño y señor de todas las tierras que bañaba el Sol.
Excepto de una,insignificante.Y aunque ya llevaba una larga hila de conquistas a sus pies, era vanidoso como el que más-pero ya me dirás tú,quien quisiera tres higueras,un perro mudo,y un poyo hecho a mano.Pues él-.
Si que contaba una década,desde que el monarca perseguía esa parcela.Se sirvió,de avisos,amenazas,mercenarios y brujos.No valió de nada.Miles de rumores y leyendas rodearon el lugar,contando que una sola persona, vencía cualquier fuerza del rey.Enojado,sabiendo eso ,mandó llamar a uno de sus más allegados hombres, para que realizara una misión:Buscar y analizar,aquel personaje que burlaba todo ataque,descubrir su secreto,volver,y despotricar.
Así fue,mañana siguiente,partió.Tres horas de viaje a caballo.
El hombre, aunque cansado,se decidió a encontrar el palacio,el mago y la bestia-Cosa segura es, que no encontró tal prodigio-.Solo vio, una casa vieja, una anciana y un perro flaco.Sin ningún tipo de truco.
Se acercó despacio,con desconfianza.
-¿Señora?-no obtuvo respuesta alguna.Dio unos pasos más y se atrevió a volver a preguntar algo más fuerte.-¡Señora!.-La mujer se giró y ensanchó una sonrisa.
-Hay hijo,no te oía,estoy un poco sorda,¿quieres algún higo?.Hay muchos en esta época.-La mujer señaló las higueras, con el pulso temblequeante.
-No quiero,gracias-El hombre se dio la vuelta y emprendió hacía el caballo.
-Ya te vas muchacho,¿no quieres una taza de té?-El hombre,casi exhausto, no tuvo más remedio que aceptar y entrar.
Al pasar algunas horas,decidió quedarse a dormir.Y allí pasó la noche.Entrada la mañana, el hombre como agradecimiento,le colocó la pizarra del tejado.Y llegó la tarde:
-Anciana,hay algo que me ronda la cabeza-El muchacho se frotó las manos.
-Dime-Se limitó a decir.
-¿Cómo es que,ni los mercenarios,ni los brujos,ni las amenazas,no la hicieron daño?.
-Aquí, nada más que amenazas llegaron,y si por bien me valgo,hay más de una forma de decir las cosas.Esta es mi casa,y mi casa seguirá siendo hasta que yo arraigue bajo tierra.Bien lo sabe dios,y los pájaros del cielo,que uno debe defender lo que ama.-Enternecido por las palabras de la anciana-Ya su amiga-, el hombre, decidió no pasar más por la corte y defender lo que más amaba-como antes dijo ella-.
Ser orgulloso,y ofendido,al ver que el hombre nunca llegó,como monarca que era,barbilla alta y pluma en mano,firmó la guerra contra el país más pequeño.Y juró,delante de todo el reino,que no descansaría,hasta hacerse con cada palmo de tierra,de esa nación.
Allá fue,con artillería y ejército.Hasta allí.Tres horas a caballo.El mismo llegó y se plantó delante de la vieja.
-¡¿SE RINDE?!-Alzó la voz tanto que los pájaros se asustaron.Pero aun así, la señora no se acobardó y se puso delante de él,a unos pocos metros, encorvada,desafiante.Frente a miles de soldados y sus cañones.-Sea pues.-Añadió el rey.Y abrió fuego.
Era más que obvio, que la mujer murió.Que la casa se derrumbó sobre ella, sepultándola.El perro salió con el rabo entre las piernas.Y las higueras se quemaron hasta consumirse.Pero un hombre me contó,que su bandera siguió erguida.Un palo tallado-cochambroso, ruinoso, podrido y torcido madero-que sostenía un harapo a cuadros rojos y blancos, atado con alambre. No llegase a tener emblema ninguno.Y aun así, permanecía orgulloso y recto, a cualquier desventura, mas si soplaba el viento, ondeaba, mejor que cualquier otra,porque defendía lo que uno amaba.
_____________________________________________FIN
Una vez, existió un país. Pequeño. Diminuto. Minúsculo. Digamos pues, que era, pero sin llegar a ser. Tenía por bandera, un palo tallado-cochambroso, ruinoso, podrido y torcido madero-que sostenía un harapo a cuadros rojos y blancos, atado con alambre. No llegase a tener emblema ninguno.Y aun así, permanecía orgulloso y recto, a cualquier desventura, mas si soplaba el viento, ondeaba, como cualquier otra. Se posicionaba, justo enfrente de la única casa,de esa insignificante nación-que no abarcaba más de veinte metros alrededor-."Única casa",posada,sin mucha gracia en el centro,con el tejado de pizarra y las paredes empedradas.Además de vieja,claro está.Con un poyo en la entrada,carcomido por las termitas,el moho,y la humedad.Entre tanto os preguntareis cuantos osados viviesen allí,como almas en pena;mas cierto es,que solo osa una añosa señora,encorvada,canosa,infecta e ida.Con la piel arrugada,llena de manchas;las manos engarrotadas,perfil aguileño,de rostro verrugoso-Más bruja que vieja,pensaras tú-.Mas, aun así su mueca era amable y ensanchaba una enorme sonrisa.Cada mañana la anciana,con bastón de avellano en mano,andaba despacito hasta el poyo y se sentaba.Miraba las flores, los pájaros,la higuera,las nubes...sin más compañía que un perro-por llamarlo algo,porque era más un saco de huesos que un canino-jadeaba al andar,( y ya ni ladraba).Y así se pasaban los días,tranquilos,meditabundos.
Gran país, con duques y marquesas,provincias,ciudades y pueblos.Abarcante del lado de un río a la punta de otro,con bosques ,lagunas y desiertos.¿Qué más podía pedir un rey?.Dueño y señor de todas las tierras que bañaba el Sol.
Excepto de una,insignificante.Y aunque ya llevaba una larga hila de conquistas a sus pies, era vanidoso como el que más-pero ya me dirás tú,quien quisiera tres higueras,un perro mudo,y un poyo hecho a mano.Pues él-.
Si que contaba una década,desde que el monarca perseguía esa parcela.Se sirvió,de avisos,amenazas,mercenarios y brujos.No valió de nada.Miles de rumores y leyendas rodearon el lugar,contando que una sola persona, vencía cualquier fuerza del rey.Enojado,sabiendo eso ,mandó llamar a uno de sus más allegados hombres, para que realizara una misión:Buscar y analizar,aquel personaje que burlaba todo ataque,descubrir su secreto,volver,y despotricar.
Así fue,mañana siguiente,partió.Tres horas de viaje a caballo.
El hombre, aunque cansado,se decidió a encontrar el palacio,el mago y la bestia-Cosa segura es, que no encontró tal prodigio-.Solo vio, una casa vieja, una anciana y un perro flaco.Sin ningún tipo de truco.
Se acercó despacio,con desconfianza.
-¿Señora?-no obtuvo respuesta alguna.Dio unos pasos más y se atrevió a volver a preguntar algo más fuerte.-¡Señora!.-La mujer se giró y ensanchó una sonrisa.
-Hay hijo,no te oía,estoy un poco sorda,¿quieres algún higo?.Hay muchos en esta época.-La mujer señaló las higueras, con el pulso temblequeante.
-No quiero,gracias-El hombre se dio la vuelta y emprendió hacía el caballo.
-Ya te vas muchacho,¿no quieres una taza de té?-El hombre,casi exhausto, no tuvo más remedio que aceptar y entrar.
Al pasar algunas horas,decidió quedarse a dormir.Y allí pasó la noche.Entrada la mañana, el hombre como agradecimiento,le colocó la pizarra del tejado.Y llegó la tarde:
-Anciana,hay algo que me ronda la cabeza-El muchacho se frotó las manos.
-Dime-Se limitó a decir.
-¿Cómo es que,ni los mercenarios,ni los brujos,ni las amenazas,no la hicieron daño?.
-Aquí, nada más que amenazas llegaron,y si por bien me valgo,hay más de una forma de decir las cosas.Esta es mi casa,y mi casa seguirá siendo hasta que yo arraigue bajo tierra.Bien lo sabe dios,y los pájaros del cielo,que uno debe defender lo que ama.-Enternecido por las palabras de la anciana-Ya su amiga-, el hombre, decidió no pasar más por la corte y defender lo que más amaba-como antes dijo ella-.
Ser orgulloso,y ofendido,al ver que el hombre nunca llegó,como monarca que era,barbilla alta y pluma en mano,firmó la guerra contra el país más pequeño.Y juró,delante de todo el reino,que no descansaría,hasta hacerse con cada palmo de tierra,de esa nación.
Allá fue,con artillería y ejército.Hasta allí.Tres horas a caballo.El mismo llegó y se plantó delante de la vieja.
-¡¿SE RINDE?!-Alzó la voz tanto que los pájaros se asustaron.Pero aun así, la señora no se acobardó y se puso delante de él,a unos pocos metros, encorvada,desafiante.Frente a miles de soldados y sus cañones.-Sea pues.-Añadió el rey.Y abrió fuego.
Era más que obvio, que la mujer murió.Que la casa se derrumbó sobre ella, sepultándola.El perro salió con el rabo entre las piernas.Y las higueras se quemaron hasta consumirse.Pero un hombre me contó,que su bandera siguió erguida.Un palo tallado-cochambroso, ruinoso, podrido y torcido madero-que sostenía un harapo a cuadros rojos y blancos, atado con alambre. No llegase a tener emblema ninguno.Y aun así, permanecía orgulloso y recto, a cualquier desventura, mas si soplaba el viento, ondeaba, mejor que cualquier otra,porque defendía lo que uno amaba.
_____________________________________________FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario