west.14 de marzo, 2012, a las 23:36
Se solía sentar en la parte derecha del bar,con medio culo fuera del taburete y apoyando el codo en la mesa, con gesto desgastado,y moviendo la copa de ron de forma circular, haciendo que los hielos tintinearan con el cristal una y otra vez.Yo estaba al otro lado del mostrador, secando los vasos,observando de reojo, como no me despegaba la mirada.
Con los rizos morenos cayéndole por la cara,sus ojos negros clavados en mi y ese silencio penetrante.Era tentador.Su descaro, su naturalidad, y esa forma de mirarme.Ya no quería otro desierto que no fuera ese.
Pero que sola estaba, cuando el decidía irse,con las manos en los bolsos sin mediar palabra,y me quedaba mirando como la puerta se tambaleaba.
Un día cualquiera, el calor se cernía sin compasión en aquel antro,como siempre,y el ultimo hombre salía por la puerta dando tumbos.
Suspiré tan fuerte que empañé la copa que secaba en ese momento.Y me cansé de ese silencio agotador...
-¡DIOS!, ¡te odio!.-Creo que mi voz se quebró,en el momento en que el caminaba hacía mi,con las manos apoyadas en las pistolas.
Se acercó tanto a mi que podía notar su aliento.-Y yo a ti-Susurró.La voz resonó por toda mi cabeza como un trueno quemando un árbol.Directo,fuerte y sin compasión,como el sol.
Y me besó.Con sus labios agrietados,como el suelo árido del campo,que la lluvia humedece levemente.Pegó mi cuerpo al suyo, y noté sus manos revolviendo mi pelo.Me dije a mi misma:"Que me parta un rayo, ya no quería otro desierto que o fuera ese"
Con los rizos morenos cayéndole por la cara,sus ojos negros clavados en mi y ese silencio penetrante.Era tentador.Su descaro, su naturalidad, y esa forma de mirarme.Ya no quería otro desierto que no fuera ese.
Pero que sola estaba, cuando el decidía irse,con las manos en los bolsos sin mediar palabra,y me quedaba mirando como la puerta se tambaleaba.
Un día cualquiera, el calor se cernía sin compasión en aquel antro,como siempre,y el ultimo hombre salía por la puerta dando tumbos.
Suspiré tan fuerte que empañé la copa que secaba en ese momento.Y me cansé de ese silencio agotador...
-¡DIOS!, ¡te odio!.-Creo que mi voz se quebró,en el momento en que el caminaba hacía mi,con las manos apoyadas en las pistolas.
Se acercó tanto a mi que podía notar su aliento.-Y yo a ti-Susurró.La voz resonó por toda mi cabeza como un trueno quemando un árbol.Directo,fuerte y sin compasión,como el sol.
Y me besó.Con sus labios agrietados,como el suelo árido del campo,que la lluvia humedece levemente.Pegó mi cuerpo al suyo, y noté sus manos revolviendo mi pelo.Me dije a mi misma:"Que me parta un rayo, ya no quería otro desierto que o fuera ese"
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