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miércoles, 24 de abril de 2013

e y m

Qué cálido.Se cuela por la boca, te llega al corazón, hasta reflejarse en mis pupilas. Un recuerdo muy pequeñito. Muy pequeñito.Una llama que prende sin querer y te abrasa el estómago. Mariposas. Miradas de complicidad.Milagros. Mentirijillas. Muestras de afecto. María.
Y te extrañas, pero llega más allá de la punta de los pies. Se transforma en una carcajada ahogada entre susurros. Juegos de niños y confesiones interminables. Se acerca y te envuelve en abrazos, caricias en el pelo, besos en el cuello.Entusiasmo. Evasión. Emergente como la luz del otoño. Estupideces varías. Elegir un beso. Enmarañado corazón. Esther.

Y que no daría el melancólico otoño por ver al alegre verano y la dulce primavera sonreír.Resopla el último viento del sur,que agita las hojas, y marchitas empiezan a caer, miran a sus verdes hermanas y susurran el final del verano. Mece mi cabello, y por sorpresa las encuentro. Una se acerca. La otra se despista y llega después. La primera me sonríe,la segunda me acaricia. Y me siento querida, relajada, adormilada, y raramente feliz.
Que haría sin la una, sin la otra. Sin la E, sin la M.

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