.6 de enero, a las 20:03
Ella hablaba sin parar, y él se limitaba a escuchar. No tenían porqué ser interesante, o tremendamente aburrido, simplemente a una le gustaba hablar, y él otro, era de esas personas que solo añaden cuando lo creen estrictamente necesario. De vez en cuando se quedaban en silencio y él la miraba extrañado, como si con la mirada fuese analizando cada arruga o expresión. Pero por alguna razón nunca descubría nada. Porque sí, ella hablaba mucho, pero nunca te mostraba lo que en realidad creía.
Construía cada frase en su cabeza y seguía sin tomar forma, ella era, un escudo hecho de piel.
Ella hablaba sin parar, y él se limitaba a escuchar.
Construía cada frase en su cabeza y seguía sin tomar forma, ella era, un escudo hecho de piel.
Ella hablaba sin parar, y él se limitaba a escuchar.
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