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domingo, 26 de mayo de 2013

Cuadrúpedo

Me miraba con sus ojos brillantes, clavados en los míos, con las orejas enhiestas, expectante a cualquier sonido que saliera de mi boca y posada delicadamente en el suelo con sus cuatro pequeñas patas. Y con la ternura de su nariz mojada y su gruñido al despertar me fui alejando gradualmente. Solo me di la vuelta una vez. Con la cola gacha y la postura torcida.Y solo me hizo falta darme la vuelta una vez para ver quien era la verdadera bestia. Solo una vez, para que el alma se me rompiera.

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