25 feb 2020
Érase la inocencia
Érase
pero a fuego lento,
Ay
¡Ay! al empezar era como al principio.
¡Si te conozco dos veces!
Parece.
Si te...
Si tú...
Entonces a ritmo de una vuelta,
cuántas melodías que no escuchaba.
Pero desde entonces...
No me pida perdón señor,
que ha sido como cuando se pierde la inocencia:
primero poco a poco después sin darse cuenta
Me ha llamado dos veces,
no la he cogido y se ha presentado en mi.
¿Has soñado alguna vez,
que ocurre algo?
¡Y ocurre!:
pero de manera diferente.
Todo lo planeado se trastoca en un segundo,
con las formas del destino.
Te pareces a aquel niño,
mi recuerdo de ti también se parece,
Pero eres distinto.
Todo plan se trastoca en un segundo,
con las formas del destino.
¿Has soñado tú también,
como el capricho de un niño,
en que algo ocurra?
Aunque el deseo se cumpla:
va a desvanecerse de manera distinta.
Con un sabor menos dulce,
y de melancólica sentencia.
Que bonitos poemas saldan en verso,
de las formas del destino.
Que cortas y distendidas las apariencias,
de conocer por primera vez.
Y los recuerdos que irán a acompañarte,
después.
Y ayer,
que tenía los ojos cerrados,
no podría distinguir si iba a conocer otra vez,
Era ese sueño o ese error.
¿Un error doble?
Pues dos veces te ha llamado,
una has correspondido
Pues dos veces me has conocido.
una has respondido.
No me pida perdón señor
que ha sido
como cuando se pierde la inocencia:
primero poco a poco
después una sin darse cuenta.
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