30 Ene. 2022
Me acuerdo de cuando las cosas tenían un tinte de esperanza.
Éramos más jóvenes y nos gustaba soñar que en cierto momento las cosas encajarían convenientemente. Un trabajo, una vida juntos. Es extraño pensar que todos los movimientos que dimos desde aquel día que tú decidiste que te irías a estudiar fuera, iba a desencadenar la muerte anunciada de toda la relación que habíamos previsto.
Las decisiones tienen consecuencias. Las relaciones tienen defectos. Y el amor límites.
Aún no sé cuál es el mío.
Últimamente era aburrido, mi tema de conversación te aburría, y tu falta de compromiso aburría mis esfuerzos. Era cuestión de tiempo que lo construido se derrumbara. Aún no sé si este es el día en que digo basta a un amor lleno de trompicones, caídas y rozaduras. Aún no sé si voy a ser capaz de volverme en contra de lo que deseaba en ese entonces contigo en una cama de noventa.
Porque me hago mayor contigo, y mientras yo deseo cada vez más estar a tu lado, más deseas tu todas las demás cosas que yo no podré darte jamás.
Somos proporcionalmente inversos en nuestros objetivos con el otro.Y ese desequilibrio es el que te ha vuelto cada vez más escéptico a que me vaya de tu lado, de una vez y para siempre. Yo sé que no crees mis amenazas, y es normal, como le pasó a Pedro con el lobo, de tanta alarma el mensaje perdió efectividad y credibilidad. Así es como tú has dejado de tener miedo a que te deje, porque ya no me necesitas, y ya no me crees.
También yo he dejado de creer en mi misma. No digo que todo sea tú culpa, pero tienes que admitir que si tu novio te deja por otra ( al menos durante un periodo de tiempo) tu autoestima se resiente. Y perdonarte aquello a supuesto un cambio radical en los límites de los que te hablaba antes.Ya no veo más que líneas difusas en los límites de lo que debo dar o no, a este amor que siento por ti.
Esto por supuesto es una opinión desde mi punto de vista, tú tendrás una distinta, radicalmente.
No soy muy fan de la frase “nadie te querrá como te quiero yo” porque puede que no sea cierta, porque puede que el amor no sea una constante o una línea, si no más bien una fluctuación. Pero estoy segura de una cosa: nadie en el mundo aguantará como yo lo he hecho. Puede que últimamente sea más cabezonería que paciencia.
Carlos, me gusta escribirte cartas porque siento que soy mejor con las palabras escritas que con las dichas. No sé si lo leerás o no.
Pero yo también te quiero. Nunca he querido así.Nunca he sufrido así.Nunca me he sentido tan feliz.Eres lo peor y lo mejor que he vivido.
Ahora tendremos nuevas aventuras. Te echaré mucho de menos. Te llevaré conmigo. Te deseo lo mejor.Pero es tiempo de desear para mi y solo por mi.Ya sabes que decía Pedro:
“¡Que viene el lobo, que viene el lobo!”- y un día si que vino, y se comió a todas las ovejas.
Así que Pedro descubrió dos cosas: que lo que decía eran mentiras y que lo que dijo al final era verdad.
Nadie sabra si Pedro era un mentiroso o un visionario.
Te quiero tanto que tengo que dejar de hacerlo.
M.
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