Quizá fui lo suficientemente valiente para dejarte sola, y lo suficientemente egoísta para marcharme.
Y ahora que te echo así, de menos, pueda pedirte perdón por elegir mis males y darte las gracias por apoyarme en mis decisiones.
Deseo que seas tan feliz como quieras ser y no como puedas ser.
Te echo de menos, te guardo muy cerca, y temo por ti.
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