Hoy duermo donde solían hacerlo mis padres.
Vivo donde solían compartir su vida conmigo.
Pero ya no queda nada de todo eso,
solo las palabras que retumbaran en estas paredes.
En esta casa solo vivo yo,
y solo yo sigo perteneciendo,
a esta casa vieja y cansada,
con sus deseos y estructuras desvencijadas.
Las dos nos cuidamos mutuamente:
ella me sirve; yo la sirvo.
Sin ella yo no tendría casa,
sin mi, ella no sería casa.
Aunque yo juego con ventaja.
porque tengo pies,
no solo camas.
Porque aunque ella tenga la naturaleza del descanso,
yo tengo pies,
y puedo irme andando a otros lados.
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