Habrá un amor que quizás se descubra,
después de todo el dolor que dejó el primero.
Pero hoy, pero ahora,
son dos razones para escapar de la cama.
De los mensajes que reposan
entre las innumerables huidas,
se relajan las caricias, las altas horas, hasta la monotonía
de esta especie de exterminio
hacia las formas de nuestro querer.
Despacito, alzarse en contra de uno mismo,
y terminar.
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