Si te fueras, o si yo huyese de nuevo,
todo resucitaría como lo hace el fuego
después de llover.
Si terminase, para volver a comenzar,
¿que sentido tendría entonces ponerse a llorar?
El esfuerzo de esperar, cenizas.
Y el humo que vive en mi, que empaña el color,
para volverme gris,
¿se irá también? ¿Lo verás desde lejos?
Desde lejos, como una señal.
Hacerse el loco y callar, esas cosas que no hay que contar,
jamás.
Pero repito, son humo, son señales, son cenizas.
Y las cenizas, fuego.
Llamas mojadas.
Todas ellas, malas historias.
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