Hoy
que me lo das todo, pero es que yo quiero más.
No
parecen valerme tus excusas, ni tus manos abiertas.
Parezco
un animal, que hociquea entre tus palmas, en busca de más azúcar.
Pero no queda. Estás vacío. Y yo intento llenarte con
gruñidos.
¿Y encima te ríes? ¿Pero qué es lo que te hace gracia?
E insistes en esperar hasta la noche.
Pero en el bosque ya cae el sol por la tarde.
Así que querrás decir las doce.
Yo siento un boquete de tenerte tan lejos.
Tú entras escarbando, como si te entretuvieses enterrando
mis huesos.
Y encima estoy oyendo como te ríes, no sé qué te hace tanta
gracia.
En mi cama también hace frío. Tengo los pies entumecidos.
Noto tu ironía, que me congela.
Pero da igual las mantas, el hielo viene de dentro.
Mi corazón es como una roca plutónica.
Aletargada y encerrada.
A quien han condenado a redimirse a base de suspiros.
¡Y encima te ríes! ¡Ahora sé que te hace tanta gracia!
No hay comentarios:
Publicar un comentario